Consulta Transpersonal diciembre 2014 -2
Tomando un café contigo

Consultas Transpersonales Diciembre 2014 (2)

By on 24 December, 2014

Consulta Charo:

¿Cómo hacer para no perderse ahí fuera?

Buenas noches José María.

¿Cómo hacer para no perderse ahí afuera? En la maraña de: trabajo, casa, hijos, comidas, compras, médicos…. A menudo acaba el día y si decido meditar o decido leer, me quedo dormida a los dos segundos. ¡El día es tan intenso! No encuentro momentos para parar. Sí es cierto que he logrado en parte sentir algo más en el día a día, tomando consciencia de los pequeños gestos, pero según van pasando las horas y voy notando el agotamiento físico y mental, noto cómo se apoderan de mí los viejos resortes aprendidos en la infancia, y me veo enfadada y gritando porque no quitan la mesa, porque no se lavan los dientes, etc. Es como si se hubiera agotado la pila de la consciencia y se hubiera puesto en marcha el “piloto automático” por defecto. Y, si por casualidad he dormido mal esa noche, entonces voy en “piloto automático” todo el día, sobreviviendo sin ser consciente de nada. Siendo más animal y menos persona.

Querida Charo,

No sabes lo bien que te comprendo. Supongo que no solamente mi propia persona que ha tenido 3 hijos puede comprenderte, sino muchas madres y padres que tienen que sacar “la tribu” adelante, en el seno de este complicado sistema sociocultural en el que vivimos.

Aunque parezca paradójico, tienes por delante una situación que puede ayudarte a dar uno de los saltos más significativos de tu vida. En realidad, las acciones externas tales como el organizar a tus hijos y sostener emocionalmente sus consiguientes agitaciones no es en absoluto incompatible con mantener un hilo de conexión con la Fuente interna que nos permita “funcionar”, sin perder el hilo dela “metamotivación” que alimenta de sentido nuestra existencia.

Tal vez la tensión que experimentas y que parece ser lo que aparentemente te “desconecta”, proviene de un trasfondo emocional que quizá podrías indagar. Tal vez en lo que haces cada día, sufres un mayor desgaste por creencias soterradas o carencias afectivas de lo que en sí puede conllevar el cuidar de tus hijos o el cumplir con los requisitos de orden y marcha de la casa. Tal vez detrás de ese cansancio, subyace una sutil frustración e incluso, en alguna ocasión, algún rasgo de victimismo.

Bien sabemos que la labor de una madre es de entrega y responsabilidad total, pero también sabemos que, conforme crecemos interiormente y gestionamos con coraje nuestras íntimas necesidades, las cosas cambian mucho. En este caso quizás no se trate de lo que haces o no haces, sino desde dónde lo haces, es decir, desde qué parte de ti y con qué significado realizas tus acciones del día a día.

Primero tal vez te convenga asumir plenamente las actuales circunstancias de tu vida. Y también reconocer que haces lo que buenamente puedes, al tiempo que ignoras cualquier tipo de perfeccionismo o de idealización acerca de cómo debería de ser la esta etapa de crianza que atraviesas. Es decir, entrenarte en soltar la tensión en el vivir “lo que ahora toca”, pero respirándote, “dejando ir” las emociones contractivas, y aceptando con benevolencia y profunda autocompasión las situaciones de agitación e impaciencia.

Bien sabes que necesitas tiempo para ti. Ese tiempo que nos regalamos tras hacer bien las cosas, un tiempo en el que nuestra consciencia está en paz por cumplir las demandas de la vida. Si realmente lo quieres, ten por seguro que encontrarás el tiempo que requieras. En realidad tan solo tenemos tiempo para lo que queremos, ¿Has observado alguna vez que para realizar aquello que tenemos dudas, nunca tenemos tiempo? Si lo quieres realmente, no te quepa duda de que encontrarás la manera de para hacer danza, yoga, arte, lectura, paseo, meditación o compartir con otras personas algo que realmente enriquezca a tu alma en la búsqueda de tu paz interna.

Si además tratas de sistematizar en tu vida cotidiana algunos “despertadores” para salir de la amnesia ambiental, como por ejemplo los siguientes 5 momentos del día:

  1. Una oración-decreto por la mañana antes de pisar el suelo en la que convoques a la presencia y nombres el sentido de tu vida para alinearte con él durante la jornada;
  2. Entorno a las 12 del mediodía, dedicar unos minutos a sentir el latido de tu corazón, procediendo a interiorizarte, aunque sea que estés en un autobús.
  3. Antes de comer agradecer y re-cordar (volver al corazón), recordar quién eres y la grandeza de tu misión al estar ahora en este ciclo cuidando y preparando a tus hijos para la vida.
  4. A media tarde, recuerda de nuevo construir una frase, un decreto afirmativo de quién eres: un alma grande e infinita en la aventura humana desde la que reconoces tus inquietudes y necesidades de tu yo profundo, y permaneces atenta a las señales del camino.
  5. Por la noche, da las gracias independientemente del signo de lo que haya sucedido, y examina el día para indagar qué ha habido detrás de lo aparente: aprendizajes, comprensiones, momentos significativos y, en definitiva, haz un rastreo de lo sagrado que ha existido tras la superficie de lo visible.

Si además de todo esto te apuntas a un “círculo transpersonal de mujeres” como por ejemplo los que la Escuela está organizando en la Formación postgrado, las cosas pueden mejorar mucho en la atmósfera de tu alma. En un círculo así puedes encontrar a personas afines con las que no sólo compartir inquietudes, sino también un camino de crecimiento y momentos de silencio consciente.

Te deseo paz en la conexión con tu ser profundo

Recibe un gran abrazo,
José María Doria

Consulta Lia:

José María:

Qué bella ventana esta de poder compartir un café con vos!. Si, quisiera preguntar en medio de mi turbulenta mente unas cuantas cosas. Sin embargo, no sería un café, sino varios cafés…. Y bueeenooo… ¿Por qué no aprovechar ESE café?!

Mira, he ido descubriendo con este y con otros caminares que una de mis grandes sombras es el miedo, o llamado de una forma un poco más dura LA COBARDIA (me costó trabajo acoger esa palabra por lo fuerte que suena). Sin embargo, no es ese miedo a las cosas simples de la vida, que para otros pueden resultar complejas (p. ej. caminar con los ojos cerrados, lanzarse de un parapente, hacer cosas extrañas, viajar a un país sin saber el idioma o sin tener conocidos, etc), sino a aquellas cosas trascendentales de la vida (p. ej. aceptar nuevos trabajos, terminar una relación, moverme de ciudad o país, etc.).

¿Cómo pues, trabajar sobre ello para de tal forma darle más luz a mi vida dejando atrás sentimientos de impotencia y culpa que de alguna forma se generan cuando no asumes la vida con valentía?

En medio de esa cobardía se cometen errores cuyo efecto a largo plazo en el Universo no alcanzas a vislumbrar por la CEGUERA DEL EGO. Sin embargo, cuando lo ves, se te eriza el alma y se te arruga el corazón.

Muchas gracias!

Querida Lia,

Qué bellas son tus palabras. Reconozco en ellas ese nivel de consciencia de quien se da cuenta e indaga con tesón y humildad en las raíces de su propio malestar.

¿Qué decirte ante esta diferencia de temores que estableces en tu escrito?

Quizás comenzaría por preguntarte qué comunes denominadores podemos encontrar en esa tipología de temores que según afirmas te paralizan, y ante los que luego te juzgas y auto reprochas.

En realidad el hecho de dejar una relación o un trabajo que no nos satisface es una de las decisiones más significativas de nuestra vida. Y sin duda el grado de coraje que se precisa tal vez no es comparable con el que se precisa para vivir las aventuras que asumimos en nuestros viajes a territorios físicos desconocidos.

En este caso se trata de una gestión emocional que pasa por observar los aspectos todavía no resueltos de nuestra vida afectiva de convivencia, y las necesidades de resolverlas con “medias tintas”. Bien sabes que el hecho de ir “poniendo parches” para evitar enfrentarnos con lo que de verdad no está alineado con nuestro propósito de vida, termina por empobrecernos.

Y si bien el saber sostener frustraciones y momentos difíciles, en nuestras relaciones afectivas y en nuestro trabajo, forma parte del proceso de maduración, no quiere decir que tal sostener sustituya el hecho de discernir cuándo ha llegado el momento de nuestra salida de lo que “no es”. Un momento que cuando llega, llega sin impulsos reactivos, al tiempo que responde a una necesidad significativa de vida. Y eso quizás en tu caso no parece tener duda.

Conforme apuestes por tu crecimiento interior y ampliación de la presencia, las exigencias de coherencia en tu vida van a ser más grandes, y bien sabes que por coherencia me refiero a que: aquello que sientes, piensas, dices y haces esté sintonizado por la misma frecuencia.

Permítete vivir en “zonas de alta energía”, y si tienes que soltar una relación de convivencia empobrecida y estancada, o bien un trabajo que no demanda de ti el despliegue de tus potenciales, tendrás que poner inteligencia y corazón, al tiempo que te reconoces como merecedora de territorios más afines y legítimos.

El hecho de decir: ¡¡¡No. Basta ya!!! a una relación o a un trabajo, conlleva automáticamente un SÍ implícito, un SÍ a un modelo de relación o de trabajo que sentimos dentro aunque quizá todavía no conocemos. Pero lo que sí sabemos es que tanto ese trabajo como esa pareja estarán en sintonía con esa parte de nosotros negada durante mucho tiempo por las causas psicológicas limitadoras que venimos cargando.
Atrévete a soñar con imaginación que no es lo mismo que fantasía. Descubre tus necesidades más profundas y atrévete a nombrarlas, a escribirlas y a dejar que tu mente vaya conformando escenarios en consonancia con lo más íntimo de tu sentir. Ten por seguro que tan sólo tenemos los sueños que tarde o temprano van a estar en nuestro camino, y no otros.

Y, por último, tú bien sabes que cambiando los escenarios externos sin haber hecho un trabajo interno muy profundo, no resuelve nada, ya que arrastramos las mismas carencias pero con otro rostro u otras labores. Los cambios externos que cuestan, suceden como le sucede al fruto que, tarda en madurar, pero cae de repente. Sucede que un día, de pronto, sabes que ya “nunca más”, que ese día soltarás y harás cosas que te llevarán a un nuevo ciclo en el que vivir lo que tu frecuencia interior bien trabajada atraiga en resonancia.

Te deseo sueltes lo que no es para ti, y abras los brazos a lo que te está buscando.

Un abrazo,
José María Doria

Consulta Ana Victoria:

Querido José María,

Ante todo, cuánto me alegra tener esta posibilidad de interactuar un poco más de cerca con usted. Qué linda iniciativa! 

Mi inquietud viene porque siento que estoy en un momento crucial de mi existencia. Digo “existencia” en lugar de simplemente “vida” porque tengo la certeza de que estoy frente a algo medular, pues en mi caso hay una enfermedad genética que se manifestó de niña, y ahora vuelve a manifestarse pero con otras características. Este proceso se inició hace cuatro años ya, en que a través de distintos males (algunos aparentemente psicosomáticos) la enfermedad como tal viene teniendo un papel protagónico en mi vida, y paradójicamente, cuanto más me he adentrado en el mindfulness más se manifiestan todo tipo de síntomas físicos.

La inquietud viene porque sé que la herramienta primordial para hacerle frente a mi situación es rendirme al Ahora, pero no logro hacerlo, es decir, siento que no logro acceder a ese poder transformador del Ahora y más bien siento como un muro de resistencia que no logro rebasar.

Un abrazo sentido,

Querida Ana Victoria,

¿Te has preguntado alguna vez qué sentido tenía la enfermedad en tu vida?

A menudo intuimos que detrás de esa “cruz” que al parecer nos ha tocado en nuestro linaje familiar y que, de alguna manera, arrastramos en nuestra vida, a veces subyace un despertador que nos impide despistarnos del verdadero sentido que para nosotros tiene esta vida.

Posiblemente los síntomas de esa enfermedad no sólo te llevan a tratar de aliviarlos mediante el tratamiento correspondiente, sino que también, y a otro nivel, quizás te hacen volver a un punto de aceptación, humildad y rendición del ego desde dónde retomamos el rumbo que nos lleva a Casa.

El entrenamiento Mindfulness te lleva a vivirte en el cuerpo, soslayando juicios reprobatorios y emociones de dramatización que suelen llevarnos a añadir sufrimiento al dolor que en sí ya existe por nuestras enfermedades. Sin embargo, la vivencia del Ahora en sí misma no es una única medicina como para ignorar tratamientos bioquímicos de otro calado.

En este caso, querida Ana Victoria, tan sólo puedo decirte que, una vez pongas todos los medios científicos a tu alcance para mejorar tu cuerpo, indagues en tu Ser más profundo en el ‘para qué’ arrastras esta carga sistémica en la Aventura de la Conciencia que representa tu vida.

Tal vez puedas abrazar lo que te sucede comprendiendo que sus síntomas te molestarán menos cuando hayan drenado todo el mensaje que traen a tu vida, así como también aquellas resistencias y tensiones de no-aceptación que pueden, a nivel inconsciente, todavía aparecer y hacerlo todo un poco más difícil.

Bien sabes que vida es inteligente, y que todo tiene sentido aunque haya momentos que no entendamos las leyes del Gran Juego que parecen habernos tocado en una “injusta lotería”. En realidad conforme el agua turbia se aclara, percibimos lo perfecto que es todo, incluidas las ganas que tiene nuestro ego de que las cosas sean de otra forma.

Te deseo aceptación y descubrimiento del significado que late tras tu singular camino.

Un abrazo,
José María Doria

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JOSÉ MARÍA DORIA
ESCRITOR Y PSICOTERAPEUTA

Presidente-Fundador de la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal y la Fundación para la Educación y el Desarrollo Transpersonal.

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