Observando

El aprobado y los exámenes

Por el 30 agosto, 2010

¿Tiene usted algún hijo en la tortura del aprobado, “no sea que pierda otro año”?
¿Solo conducen Maseratis los graduados o también el fontanero que nos hace la reforma?

¿Quién todavía cree que si sus hijos no acaban el bachillerato, lo que sucede es que le han salido tontos, o que son vagos de remate, o incluso ¿por qué no, caraduras manipuladores en un siglo de culpas por parejas rotas? Si algo merece la pena reconsiderar en el seno de nuestro desarrollo, no es otra cosa que la Educación, un sector en el que nos hemos totalmente despistado. ¿Despistado?, rotundamente SÍ. En primer lugar conviene recordar que la verdadera educación, es integral y señala el camino de reconocerse en la esencia, y desde ella, desplegar el neutro observador, manteniendo la atención cotidiana en la presencia.

¿Quién dijo eso de: “No educamos a nuestros hijos por lo que les decimos, sino por lo que somos”? tal vez quien lo pronunció insinuaba que la educación no solo comienza en el momento de nacer los hijos, sino también en el momento de nacer los padres o educadores. Eso conduce a pensar que una cosa es educar, que como se ha señalado hace referencia a un gran puente entre la personalidad superficial y la conciencia profunda, y otra es instruir, que no es otra cosa que el formateo de esa compleja maquinita llamada “mente pensante”, que fabrica pensamientos y emociones, y que parece programable por un sinnúmero de condicionamientos analizables, entre ellos, la información impresa en el disco duro de la memoria vivencial y genética. Y si bien la instrucción o programación del educando es clave en el formateo de condicionamientos y conductas, la educación es sagrada, entendiendo por “sagrado” todo aquello que nos lleva a una verdad más profunda.

Por otra parte, ¿se ha dado usted cuenta de que en la educación actual todavía coletea el modelo patriarcal de enseñanza? Por modelo patriarcal se entiende esa manera de concebir la existencia, primando al padre neocortex, y dejando apretadamente soterrados, no solo al cerebro femenino o límbico sino también, al cerebro instintivo del niño o rinoencefálico. Este paradigma patriarcal está arraigado tras miles de años en los que uno de sus exponentes más representativos lo conformó ese Jehová amenazante, juzgador y generador del “virus culpa”. Un paradigma que se instaló en los inconscientes occidentales, dejando entre otras cosas un culto a la información, un ligero desprecio hacia las emociones, y un destierro de la figura creativa del niño interior que, directamente, molestaba por no ser productivo.

¿Y en que se manifiesta tal programa patriarcal en el modelo educativo predominante? De entrada, el término alumno, no viene a decir otra cosa que alguien “sin luz”, como bien indica su etimología a lumen. Un nombre nacido de esa concepción en la que existe un personaje que sabe y un desgraciadillo que no. Es por ello que la función del profesor es verter su torrente de predicación desde el altar, mientras el alumno toma apuntes como loco para pasar el examen, no vaya a ser que pierda un año que tanto dinero cuesta a los padres. El fracaso de este despiste supone preparar psicocuerpos ciudadanos hacia un buen puesto que les permita salir de casa con la pareja de rigor, obtener una hipoteca y cambiar cada cuatro años de coche. Todo un éxito, sobre todo si el esforzado alumno ha estado varios años enfermo, preparando una oposición y repitiendo cual loro todo el acervo que sus responsabilidades oficiales conllevarán en el glorioso futuro de funcionario reconocido. ¿Dónde se quedó la vocación?

Es por estas y por otras muchas razones que la educación debe reconocerse en su verdadero significado sagrado. Y si en los tiempos actuales, las religiones se han quedado cortas para una gran parte de los ciudadanos racionales, la espiritualidad por el contrario debe recuperarse como patrimonio del corazón humano, una espiritualidad como vivencia más allá de la adhesión a doctrinas y creencias particulares. La nueva didáctica debe trascender la actual “educación para el tener” y orientarse hacia una “educación para ser”, un camino que también proponga el silencio y el cultivo de la virtud y los valores, una educación en la que, no solo se alfabetice e instruya al educando, sino que se le permita el acceso a la historia y fundamento de las diversas religiones del planeta.

Pensemos en una educación en la que el propio educador haya hecho un gran trabajo en el sí mismo, un educador que haya alcanzando una maduración en el propio ego y un nivel profundo de conciencia. Una educación que integre el acompañamiento psicológico para identificar y aceptar la sombra, y la identificación de los propios sentimientos. Otorguemos al educador el delicado puesto de suscitar el interés del educando, motivando a la investigación, más que programando sus mentes para los exámenes. Veamos un mundo en el que el educador y el educando cultivan la espiritualidad como música de fondo en el camino del vivir.

¿Prefiere qué su hijo gane su pan bien adormilado o que despierte y entre en el Gran Juego?
Y, entre nosotros, y en voz baja, ¿qué prefiere ser un Sócrates insatisfecho o un cerdo feliz?

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0 Comentarios
  1. ruth

    30 agosto, 2010

    Los valores que sustentaban los pilares base de la integridad personal se han derruido, la familia está en crisis mucho antes que la economia, los niños ya no pueden educarse en sus casas bajo la tutela de los padres o en su defecto de la madre que es en la mayoría de los casos, se educan en la calle, por otras personas profesionales o no, por la incorporación de la mujer al mundo laboral y en lo peor como dices tienen que vivir en situación de desestructuración familiar lo que ya en ambos casos les convierte en futuras personas en riesgo social.La educación de la escuela siempre a buscado instruir en una formación para mantener el orden social y esto depende de la ideología del partido vigente o de lo que han hecho de sus raices que poco tiene que ver con la política actual.La única salida sería cambiar todo el sistema educativo o favorecer que la familia pase más tiempo junta sobre todo en los primeros años de vida que son esenciales para el desarrollo.Sino solo queda tener la suerte o la inquietud de dedicarse uno mismo al propio desarrollo con el inconveniente de ir cargado de miedos y dogmas por resolver , pero siempre viendo la luz al final del camino.
    Un abrazo a tod@s.

  2. Miren

    31 agosto, 2010

    Antes de nada… es un verdadero placer disponer de todas estos escritos cargados de aire fresco y claridad. Después de más de un año ya, sigo maravillándome de la facilidad con que estas sencillas palabras calan y alumbran entre tanto nubarrón.
    En cuanto al cerdo feliz… no podemos negar que esta vía resulta muy tentadora y harta cómoda. Sócrates insatisfecho, por el contrario, tiene todo por andar y recorrer… tentador también pero a la vez… vertiginoso y arduo… muyyyyyyyyy arduo en ocasiones.
    En mi caso, sólo he encontrado una manera de atreverme a optar por el segundo… y ha sido sintiéndome comprendida y aceptada por quienes me han brindado su Amor.
    Desde esta cerdita en proceso de transformación, gracias de corazón, ¡oinc oinc!

  3. leonor

    31 agosto, 2010

    y ¿un Ser Feliz, que juega a ser un Sócrates o un Cerdo?.

  4. cristinam

    31 agosto, 2010

    ¡”educación”!, podría hablar durante horas de los despropósitos desoladores que se han infligido y se infligen bajo este concepto tan manipulable al que llaman educación. Lo cierto es que, es la tapadera perfecta de quienes teniendo el poder de influir en la mente plástica de un niño pero no contando con la evolución suficiente para hacerlo, se atreven a ello, con funestas consecuencias tan invisibles como demoledoras. Para “educar” no es suficiente con tener los conocimientos académicos, debería ser obligatorio el paso por algún tipo de trabajo personal, de crecimiento espiritual ¡¡que no religioso Dios santo ; ) !! algún curso de terápia humanística, que se yo, cualquier cosa que haya hecho al individuo Evolucionar, y hacerse con el control de su ego.
    Cualquier maestro o tutor que no esté en continuo crecimiento personal está condenando a su discípulo a cargar con sus sombras, y está destruyendo allá donde debería estar creando.
    En los colegios españoles de hoy dia no hay lugar para la gente especial, no hay lugar para los niños demasiado creativos, demasiado inteligentes ni demasiado espirituales, solo hay lugar para los niños “,buenos” concepto tan violado como el de “educación”por cierto…. porque son esos, los buenos, los que no molestan, los que se adaptan sin miramientos a los millones de reglas alienantes de un colegio, los que no cuestionan…
    ¡que triste panorama el de ahora!, pobres niños especialisimos que se creen tontos que se convierten en inadaptados, y pobre sociedad que se los pierde…..
    Creo que algo está en proceso de cambio, gracias a Dios nada es permanente y las mentes empiezan a despertar….
    Yo por mi parte y en mi condición de madre procuraré estar cada vez más despierta, para darles a mis 2 hijos todas las alas que pueda, creo que con lo especiales que son es una inversión de futuro, solo espero que haya muchos más como ellos: hijos de padres despiertos, y que en un dia cercano los niños con potencial , no tengan que “sobrevivir” al colegio sino que puedan crecer en él, sabiamente guiados respetados y libres.

  5. ruth

    31 agosto, 2010

    Ojala todos los padres viesen lo especiales que son sus hijos, propiciaran un desarrollo integral en sus habilidades pero muchas veces quieren ver clones del modelo perfecto, condicionado por ideas que les trasmitierón a la vez sus padres o están demasiado ocupados para conocerles.Luego estos pobres niños van a la escuela donde ni hay respeto ni educación ahora mismo en las aulas, por que hasta al propio profesorado se le falta al respeto, la familia delega su función en las aulas y los profesores en los padres y ante tanta confusión creamos niños abandonados a su suerte llenos de miedos que miran al mundo sin esperanza ni futuro y acaban volviendose egoistas como coraza a una vida sin vida. Estoy con vosotros, un cambio es necesario pero por parte no solo de las instituciones también de muchas familias,si creamos raíces consistentes nadie podrá envenenar la mente de los niños ni frenar sus capacidades que ni mucho menos consisten en decir la lección como un papagallo, ya está bien si hay muchos niños y mayores que ni entienden lo que dicen, en fin así va el mundo.

  6. Javier del Rio

    1 septiembre, 2010

    Sinceramente creo que la educación es algo tan decisivo para el desarrollo personal de niños y mayores, que jamás debería dejarse la responsabilidad de su gestión en otras manos que no fueran responsables, valga la redundancia. Y en ellas incluyo cualquiera que de lejos o de cerca puedan ser manos manipuladoras, sean públicas o privadas. ¿Como encontrar esas lineas, esas manos leales y profesionalmente equilibradas que puedan manejar, orientar, dirigir, facilitar y establecer el consenso que marque los estadios de formacion y aprendizaje? La formación de educadores libres, equilibrados en cuerpo y alma, que conozcan el alma humana, que sepan de educar el cuerpo y el alma, las emociones y el laberinto, incluso enseñando físicamente a correr por el estadio, seria la tarea previa a emprender para despues TODOS A UNA , padres, profesores, tutores, psicologos, y……ALUMNOS, aprender mutuamente a crear nuevos mundos en armonia, sin podios ni púlpitos, pues en esto nadie es maestro sino aprendiz y visionario. Efectivamente como se dice en el artículo se trata más de aprender a ser que aprender a tener y poseer.

  7. josemiguelscamara

    1 septiembre, 2010

    Me pregunto por el significado emocional que ha quedado en nosotros asociado a la palabra examen…

    Parece que el “examen” soporta el peso del juicio que la sociedad mantiene sobre aquello que más valora: la inteligencia verbal como acumulación muerta de datos del pasado, y la inteligencia lógica que lleva a la resolución prediseñada de los problemas del futuro.

    Examinarnos en ese sistema patriarcal significa medir nuestra valía desde esta perspectiva estrecha. El examen por encima del monetarismo: no sólo vale ser rico, sino rico por ser listo. Por eso el rico fontanero permanece devaluado, pese a su útil inteligencia práctica.

    Fuera de examen, por tanto, quedan múltiples inteligencias como la emocional, la práctica, la creativa e incluso la espiritual. ¿Qué mayor inteligencia que saber Ser, y vivir en el ahora?

    El único examen válido es el de nuestra conciencia, con la única intención de investigar, profundizar, comprender y expandir. Un cambio de perspectiva en la que la aceptación de lo que Es será el único aprobado realmente válido. Un aprobado que afirma con certeza la intuición que proviene del maestro interior.

  8. chity

    2 septiembre, 2010

    Hola a todos! Sin lugar a dudas este es un tema de estudio en profundidad, que para mí es la clave de mucho de lo q nos acontezca en el futuro. Mientras primen pan y circo, la sociedad no le dedicará la importancia a este asunto tan tracendente como es la Educación.
    Haciendo un repaso a mi vida me he preguntado dónde estén todos aquellos compañeros de sobresaliente en matemáticas, en latín o ciencias, los q competían en gimnasia tan laureados…Qué habrá sido de todos ellos aplaudidos por padres y profesores.
    Aún recuerdo la preparación de un examen en BUP, quitándome horas de sueño y energía escasa en aquel momento. No sé la materia en cuestión (seguramente física o filosofía, el tío era un hueso), lo q sí recuerdo hoy de aquel examen, fué el trabajo personal, interno, arduo de superación y de determinación de lo q serían logros en mi vida.
    De nada sirve el éxito escolar (o el fracaso), teniendo además en cuenta por quién viene este determinado, convenientemente a la situación (política, social), si no acompañamos dicho éxito, de una formación y crecimiento personal paralelos, como muletas sobre las q sostenerse.
    El conocimiento de papagayo, no te hace exitoso en lavida, sólo ese trabajo interior, sostenido, atento, constante y consciente en la dirección q nace del interior de cada uno.
    Démosle profundidad a la educación.
    Ojala yo hubiera estado acompañada, ojala yo pudiera acompañar en este proceso.

  9. irene

    2 septiembre, 2010

    Tengo un hijo de 16 meses. Hoy en el parque, una mami comentaba que una de las ventajas de llevarlo a la guardería era que le enseñaban a “controlar los esfínteres”. El caso, es que su hijo de tres años y pico comenzaba el colegio por primera vez. Avisaba, de que si el niño comienza la escolarización y no controla sus esfínteres, te lo devuelven a casa durante un mes. Me he quedado sorprendida, perpleja, casi aterrorizada… no he podido más que comentar “parece el servicio militar”. Me pregunto que elección tengo: ¿aplicarle estos controles a mi hijo cuando él esté preparado o cuando la sociedad me lo inculca?. ¿Respeto el ritmo de crecimiento de mi hijo o le escolarizo?. Sólo pido disponer de la economía suficiente como para poder escolarizar a mi hijo en otro tipo de centros, donde respeten al niño como tal.
    Suspiro, expiro y confío. Nos lo ponen muy muy dificil.

  10. juan ignacio

    6 septiembre, 2010

    Examinar es comparar y comparar es avergonzar(Krishnamurti).
    Creo que cada persona tiene su lugar en este mundo,lo dificil es encontrar el equilibrio entre lo material,imprescindible,y lo espiritual,fundamental.La miseria es horrible y los adelantos de la humanidad nos hacen tener oportunudad de dedicarnos a profundizar en el espíritu.
    Lo triste es que los adelantos técnicos no esten al alcanze de todos y al servicio de la humanidad.
    El aprendizaje es precioso cuando la relación maestro-aprendiz es respetuosa.

  11. No Importa Quien Soy

    14 septiembre, 2010

    Según el Diccionario de la RAE: ALUMNO etimológicamente procede del latín ALUMNUS de alĕre, alimentar “contraponiéndose al significado de “alumno” como “carente de luz”, muchas veces usado en forma errónea”.

    Somos alumnos durante toda la vida porque el alumno está aprendiendo de otro y no dejamos de aprender de los otros durante toda nuestra vida.

    Lo que ocurre es que aprendemos y enseñamos materias ya caducas. Resulta fácil a maestros y gurús hablar de Nuevo Paradigma pero, si los analizamos con sentido crítico, enseguida descubrimos que ese aparente Nuevo Paradigma está construido con los viejos paradigmas de siempre. Hablar de algo y de su opuesto no es hablar de nada diferente. Si proponemos “HAZ” en oposición a “ENVÉS” en realidad no hemos dejado de hablar de la misma “HOJA”.

    Krishnamurti nos propone: “Tenemos que construir un mundo enteramente distinto, que nada tenga que ver con el mundo de hoy, lleno de manías, conflictos y competencias, un mundo cruel, brutal y violento.”

    Milenios lleva el hombre sobre la faz de la tierra y no ha sido capaz de dejar de matarse, de odiar, de destrtuirse. ¿Podemos confiar en que con el saber viejo y caduco podremos “alimentar” a las nuevas generaciones con otro alimento que no sea más destrucción, más odio y más muerte?

    Reconozcamos que no sabemos qué hacer, que no tenemos nada que resuelva el grandísimo problema que tenemos entre manos y asumamos que tenemos que descubrir cómo construir un mundo eneramente distinto, rechazando todo lo que hasta ahora nos ha servido para destruirnos con exquisita crueldad.

    Krishnamurti dice: “Cuando uno comprende que ‘uno es el mundo’, esa comprensión trae un sentido de gran responsabilidad, sin ninguna sensación de culpa, sino una inmensa responsabilidad por todas las cosas que se relacionan con los seres humanos, la forma como uno educa a sus hijos, cómo se comporta uno, etc. Si realmente se da uno cuenta de esta inmensidad, de ese algo inmenso, entonces esa entidad particular que es el ‘yo’ parece tan insignificante; ¡todas nuestras pequeñas preocupaciones se vuelven tan mezquinas!. Y termina diciendonos: “Cuando se comprende este hecho tremendo de que somos la humanidad, surge un estado distinto, una actitud diferente en toda la vida de uno”.

    Muchas gracias por este espacio

JOSÉ MARÍA DORIA
ESCRITOR Y PSICOTERAPEUTA

Presidente-Fundador de la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal y la Fundación para la Educación y el Desarrollo Transpersonal.

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