La integracion como llave de paso
Observando

La integración como llave de paso

Por el 26 julio, 2010

¿Todavía piensa alguien que las cosas del sentir son blancas o son negras?
¿Acaso piensa que los seres humanos somos buenos o malos?
¿Somos felices o desgraciados?

¿Cuántas veces la vieja educación nos ha dicho en contra del sentir que una situación es agria o por el contrario, dulce? Y ¿cuántas veces hemos tenido que aplazar una oleada de amplitud que proponía el integrado agridulce en compatibilidad insospechada? Tal vez en el nivel dual de la persona somos no solo felices sino también desgraciados, y no solo buenos sino también malos.

Las nuevas mentes del siglo XXI son tan paradójicas como integradoras. En realidad, en ellas cabe la dualidad en simultaneidad perfecta. Una dualidad en la que parecía impensable algo como “la puta y la santa”. En realidad, durante milenios de modelo mental excluyente no cabía una las dos orillas del río de la existencia. ¿Qué se hacía?

Elegir y oponer, frente a fluir e integrar. Sucedía que al utilizar al pensamiento como único rumbo de la senda, se vivía desde un “pienso luego existo”, y como bien se sabe, el pensamiento no conduce a lo Nuevo, sino que más bien trabaja con memorias recicladas. Observemos que la mente elige, en tanto el corazón intuye, fluye y resbala. De hecho, mientras que elegir es una forma de cerrar, fluir es deslizarse por entre las puertas abiertas.

Sucede asimismo que la mente que ha sido suficientemente observada, se torna incluyente y trasciende a la consciencia. Su quehacer suspende el juicio y permite aquietarse en una fértil nada. Ante este avance, uno se pregunta, ¿qué ha sucedido para alcanzar esta percepción multinivel de la mirada? Sucede que los opuestos de la mente se integran en una mágica boda, al tiempo que las contradicciones bailan hermanadas.

Todo comienza por aquello de identificar opuestos, ¿cuándo actúa mi parte masculina?, ¿cuándo mi femenina?, ¿cuál es mi parte sombría, cuál mi luminosa?, ¿desde dónde actúo?, ¿qué parte de mí sabotea lo que otra precisa?, ¿Cuándo manipulo o respeto?

Más tarde, llegan los conflictos. Una parte de mi quiere fumar y otra no, ¿actúo de forma egoísta o tal vez me desprendo desde el alma?, ¿lo hago ahora o lo dejo para mañana?, ¿mi amante o mi esposa?, ¿acepto o sigo en resistencia?, ¿playa o montaña?

Y ya por último, llega el gran día de la integración de los polos y el universo celebra con júbilo un salto de conciencia. Y así sucede que enchufando los dos polos se encienden las bombillas de las casas. Sucede también que la integración de la propia sombra da lugar a una personalidad florecedora. Y que la integración de los sentidos de la “carne” permite una espiritualidad más honda.

De pronto uno observa que la integración hace milagros. Bienvenidos todos a la gama de los grises. Adiós a palabras tan radicales y limitadas como todo, nada, siempre y nunca, palabras peligrosamente totalizadoras que ya no identifican nuestro verdadero sentir en la vida cotidiana. Lo anteriormente irreconciliable que vivía en las superficies de la mente, va dando lugar a una tercera fuerza tan profunda como silenciosa. De hecho, sucede entonces que uno va por la calle percibiendo cosas como estas:

  • La infinitud del ahora.
  • El beso de acero.
  • El sonido del silencio.
  • La caricia de la garra.
  • La fortaleza del pétalo.
  • La prostitución sagrada.
  • El rincón del desierto.
  • La fortaleza de lo vulnerable.
  • La elocuencia del silencio.
  • El nacimiento de la muerte.
  • La pobreza de la riqueza.

¿Baila usted con sus opuestos?
¿Ensanchó usted tanto su visión que estos ya caben en la misma cacerola?

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0 Comentarios
  1. Elena Carlota

    26 julio, 2010

    Gracias por este artículo. Si bien la teoría la tengo bien aprendida, en cuanto a la necesidad de integrar los opuestos para llegar a alcanzar el equilibrio tan deseado, en la práctica aun puedo observar como me debato entre unas cosas y otras, produciéndose en mi interior una lucha que acaba muchas veces consumiendo inutilmente mi energía.
    A menudo me pregunto si debo perseverar en el desempeño de una función que, a pesar de que me ofrece una cierta seguridad, no me aporta satisfacción personal, o bien optar por aventurarme a descubrir otra forma de ganarme el sustento en la que me sienta más realizada. El miedo a romper con lo que se considera correcto, a no ser capaz de salir adelante por los propios medios, a “cometer una locura” hace que persevere en esa lucha provocada por una dualidad en controversia… Aun me queda aprender a integrar y, a partir de ahí, desde la serenidad, establecer un plan de actuación coherente. Gracias de nuevo por estas sabias palabras.

  2. paco arana

    26 julio, 2010

    De lo más concililador y revelador que he leído últimamente.

    Todo un bálsamo para los diarios procesos de decisión.

    ¿Debo entender que en la quietud de este estado primordial de integración y una vez aceptadas la sombras que uno no quiere para su evolución consciente, éstas se desavanecen?
    ¿Se trata en cambio de vivir con ellas y observarlas sin juzgarlas?

    ¿Dónde entra la fuerza de la voluntad y la perserverancia en este esquema ?.

    ¿Qué opinais?

  3. Chicaluna

    27 julio, 2010

    Separar, cribar, enjuiciar, definir… verbos todos ellos que nos dan “seguridad”. Si somos sinceros, falsa seguridad, ilusión de seguridad. Porque saber lo que está bien y lo que está mal se constituye en el andamiaje que sostiene nuestro chiringuito y nos proporciona un mapa conocido para no perdernos. El problema surge cuando te das cuenta de que ese mapa “no lleva a ningún sitio”. Se limita a definir los caminos ya trillados por donde, una y otra vez, haces girar tu noria…
    Los sabios que nos precedieron nos muestran un camino sin duda de integración, de inclusión… Por mucho que después se haya deformado, Jesús era, ante todo, incluyente: nada ni nadie quedaba fuera para él. El camino pasa por reconocer que esos mapas externos y artificiales son parte del engaño. Por descubrir que si miramos dentro (o fuera, o más allá, o más profundo…) aparece nuestra verdadera esencia, que es integradora. Porque está hecha de Amor y éste, o es inclusivo, o es una patraña…
    El reto es integrar nuestro yo profundo y nuestro yo funcional que, día a día, resuelve situaciones, elige soluciones, escoge posibilidades… sabiendo que en realidad esto es solamente parte del Juego!
    Miremos, descubramos, observemos, disfrutemos… Se nos abrirá un mundo insospechado de posibilidades!!!
    Namasté, hermanos…

  4. leonor

    27 julio, 2010

    Mi vida cambió cuando lo hizo mi punto de vista – del análisis a la síntesis-; las piezas sueltas y sin sentido empezaron a ir encajando como en un puzzle y además van como por etapas, formando cada vez un paisaje más completo y bello.
    Jose Maria, como titulas tu articulo, para mi la Integración supuso la llave de paso. Gracias
    Hay una historia que viene muy a cuento: Un rey regaló al místico sufí Farid unas tijeras de oro con diamantes engarzados, muy valiosas y especiales. Farid las tomó, las miró y se las devolvió diciendo: “Muchas gracias por el regalo, es muy hermoso, pero inútil para mi; seria mejor si pudiera darme una aguja”, y le explicó la metáfora: Las tijeras sirven para cortar las cosas; necesito una aguja porque las agujas sirven para unir las cosas. Yo enseño a amar. Toda mi enseñanza se basa en el amor: juntar cosas, enseñar a la gente a estar en comunión

  5. lo_laila

    31 julio, 2010

    Cuando he leido “La integración , como llave de paso”….ummm , un profundo entendiento me hace ver esta Gran Verdad.

    Y…a la vez, algo dentro de mí…susurra…”La llave de paso, como integración”…y ahí, comprendo e invito a todo lo que existe dentro de mi pequeña persona a buscar esa llave…

    Imagino una preciosa urbanización, con amplios jardines, piscinas… zonas comunes para recrearse…pero la llave de paso que hace llegar a tu hogar, luz…agua…no está abierta..¿..buscaríamos incansablemente donde está esa cruceta…para abrirla?

    Cuando ya no hay razones del corazón que la razón no comprenda…cuando corazón y mente son uno…nace el corazón inteligente, desde donde la Integración se Vive a sí misma.

JOSÉ MARÍA DORIA
ESCRITOR Y PSICOTERAPEUTA

Presidente-Fundador de la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal y la Fundación para la Educación y el Desarrollo Transpersonal.

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