La sobriedad como vacuna
Descubriendo

La sobriedad como vacuna

Por el 13 febrero, 2012
¿Cómo resolver la mediocridad que amenaza con despistarnos del camino de la sabiduría, al degustar capacidad de influencia, recursos abundantes y una cabecita conseguidora?

A veces la vida nos regala dones, y con ellos prueba nuestra capacidad de manejar las íntimas riendas con las que se canaliza la voz interna. Y es entonces cuando la sobriedad actúa como vacuna neutralizadora de la exageración y la ceguera egótica.

¿Acaso la sobriedad no es otra cosa que la “medida justa” que discurre entre la posibilidad de comérselo todo y la capacidad de aplazamiento y renuncia? Pocas veces renunciamos a lo que nuestra naturaleza desea, como no sea por un motivo tan grande y motivador que disuelva la frustración del aplazamiento y la sensación de pérdida.

La capacidad de aplazar la gratificación inmediata conlleva el gozo derivado de sabernos dueños de los deseos que nos presionan. ¿Cabe cultura más refinada que aquella que sabe decir no, a cambio de valores y recompensas más hondas? Intuimos que ahora es No, pero ya vendrá el SÍ. Vendrá tal vez cuando sintamos ya recuperado el poder que habíamos entregado a la manzana prometida y todavía no mordida.

A menudo somos esclavos de nuestros deseos, sobre todo cuando estos se suelen satisfacer en la urgencia. En realidad el deseo conforme se satisface automático, cada vez pide más, y poco a poco va comiendo terreno tratando de hacerse con el control del sistema. Una forma de perder la brújula que nos conduce a la paz, y dejar que los cantos de sirena desvíen el rumbo hacia las rocas de la costa.

¿Qué diferencia hay entre la renuncia y la represión?

En realidad, ambos conllevan pasar de largo ante lo que nos atrae envuelto en recuerdos y promesas. Y sin embargo, el uno nos permite madurar, al tiempo que el otro nos enferma. La renuncia es elegida y trasmutada, la represión es exigida y apretada.

¿Desde qué parte de nosotros renunciamos?

¿Qué proceso interno precede a la decisión de soslayar y mirar hacia otra cosa?

Hemos nacido con los sentidos bien abiertos, y de alguna forma queremos agradar a nuestra persona en un mundo de obligaciones y reglas. ¿Cuándo es el momento perfecto? ¿Por qué a veces es tan sano satisfacerse, y otras, el mismo hecho parece dejar vacía al alma?

A veces la forma de librarnos de un deseo que obsesiona nuestra mente, es satisfacerlo y punto, nada más, sin excesivos regodeos que nos aten de nuevo a la repetición y la memoria.

Otras veces al igual que en algunas adicciones, resolvemos las cosas poniendo nuestra mirada en otro deseo más inofensivo, un deseo menor que tapa la intensidad del que no conviene por los flecos que trae y las consecuencias que acarrea.

La naturaleza es sabia. Y algo sabio en nosotros sabe de verdad cuándo satisfacer el deseo y cuándo aplazarlo. Y sucede a menudo que precisamente cuando ya no deseamos, es cuando, de pronto, de forma fácil y sin forzar, llega gratuito lo que tanto regala. En realidad, buscando y buscando el objeto de deseo, paradójicamente parece cada vez que más se aleja. Finalmente será la vivencia del momento presente, la que disuelva promesas de lo que será un anticipo ilusorio y una fotocopia de la memoria.

Cuando el deseo que expresa nuestra naturaleza está en sintonía con el querer de nuestra voluntad honda, el universo abre las puertas y el placer convertido en gozo, fluye en la corriente de nuestras células.

Preguntémonos si el deseo que nos disponemos a satisfacer, responde al anhelo de nuestra alma. Si no es así y tan solo responde al juego del cuerpo, estará bien, sin embargo si resuena con un anhelo de nuestro propósito más profundo, haremos de ese momento historia.

El cuerpo desea. La mente quiere. Y el alma anhela. A veces suena la música trina en momentos de gracia que nos visitan. La generosidad comienza por nosotros mismos, y el deseo lo ha puesto la Inteligencia de vida para celebrar el ágape sagrado en el seno del misterio que nos respira.

Si cada día meditamos por la mañana y escuchamos a nuestra intuición señalar los ecos de la jornada, tendremos más garantías de no bajar la guardia de la atención, y mantener la sintonía con la sabiduría de nuestra alma.

Que la fruta nos encuentre atentos y dispuestos. Y que oigamos asimismo las melodías que señalan si es llegado el momento de equilibrar la balanza y compensar la energía dedicada.

Demos a nuestro cuerpo, mente y alma, el goce que cada nivel requiere para honrar la vida y rebosar de gratitud y alegría la vida cotidiana.

“Sed sobrios”, dijo Jesús. La sobriedad no es austera, ni rígida, ni carencial tan siquiera. La sobriedad es la proporción adecuada de cada cosa.

Todo un arte el vivirse en la inteligencia erótica, inteligencia que recorre  nuestros vehículos en oleadas, al tiempo que regala salud, creatividad y autoconsciencia.

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0 Comentarios
  1. lola

    13 febrero, 2012

    ….Hemos nacido con los sentidos bien abiertos, y de alguna forma queremos agradar a nuestra persona en un mundo de obligaciones y reglas. ¿Cuándo es el momento perfecto? ¿Por qué a veces es tan sano satisfacerse, y otras, el mismo hecho parece dejar vacía al alma?

    H. L. Mencken: «Al observar que la rosa huele mejor que la patata, deduce que puede saber mejor una sopa de rosas que de patatas…».

    Tal vez , experimentar por experimentar no tiene sentido…y el buscar la tierra prometida, sin apenas conocer el metro cuadrado que nos sostiene.. quizá tampoco …lo tenga.

    La sobriedad, unida a la humildad y el respeto a nuestra existencia, desde ese lugar profundo , donde todo Es : Para y Por algo.
    Podremos descubrir que un alma vacía es un alma que esperaba algo diferente a lo que ha llegado…pero si es eso lo que nos ha llegado, es lo que toca atravesar…
    y el clic, puede estar en no dar Poder al Sí…o al No….

    Decía el bolero:- A veces me pregunto, qué cuando, cómo y donde…y tú siempre me respondes: – quizás..quizás…quizás

  2. luzoscura

    16 febrero, 2012

    ¿Cómo surge el deseo?
    Primero está la percepción, el ver
    Luego el contacto
    Después la sensación
    El pensamiento se hace cargo de la sensación
    Y eso se convierte en la imagen con su deseo
    El deseo se inicia en el pensar que crea la imagen
    Detrás del deseo hay una energía extraordinaria
    Coartar el deseo ayuda a que surja el conflicto
    Los recursos del deseo deben ser conocidos
    Comprender el deseo es estar alerta a su movimiento
    Comprender el deseo es el principio del amor
    ¿Qué hay de malo en el deseo?
    El problema empieza cuando el deseo crea conflicto
    Reprimir el deseo, es destruirse a sí mismo
    Ser un esclavo de algo, del tabaco… implica deseo
    El esfuerzo para romper con el patrón, implica deseo
    ¿Qué da continuidad al deseo?
    La continuidad del deseo es la que lo fortalece
    El deseo se fortalece si se piensa asiduamente en él
    Resistir al dolor o perseguir el placer, dan continuidad al deseo
    Si uno reprime el deseo, genera otros conflictos
    Si se reprime el deseo la mente se vuelve insensible
    Lo que importa es ser sensibles a todo

  3. luzoscura

    16 febrero, 2012

    ‘El deseo que nos disponemos a satisfacer, ¿responde al anhelo de nuestra alma?

    El alma es una ilusión, un ser ficticio inventado por la mente
    El deseo es generado por la mente
    El anhelo del alma no pude surgir de otro sitio que no sea la misma mente
    Por lo tanto ¿dónde estaría la causa para que anhelo y deseo pudieran no coincidir si están en el mismo ‘sitio’, o sea, en la misma mente?

  4. Iris.224

    17 febrero, 2012

    Cuando el deseo y el querer se disuelven en anhelo, no hay represión, ni renuncia,ni destrucción.
    Entonces ,es el alma quién dirige tus acciones; y el cuerpo y la mente son los instrumentos para realizarlas.Estas siguen el compás de la Mente Neutral, libre de deseo, apego o carencia.
    Cuando eres conciencia percibes y sientes sin juicio y el juego está en disfrutarlo.Entonces eres capaz de soltar y no retener nada.Eres el espacio entre el movimiento o pensamiento …y disfrutas de lo más sútil que la vida te trae.

  5. paco

    17 febrero, 2012

    El deseo lo ha puesto la Inteligencia de vida para celebrar el ágape sagrado en el seno del misterio que nos respira.

    ¡bello!

  6. amor

    18 febrero, 2012

    el deseo científicamente responde a las feromonas que expulsamos a través del sudor vamos que es el olfato el que responde a este estimulo somos mas primarios de lo que creemos,por eso se dice que el amor es ciego se mantiene dependiendo de la intensidad de atraccion y si luego esa persona nos llena y nos satisface creo yo..d todos modos todo se transforma con el tiempo y si el amor acaba siendo de verdad se vuelve agape,nirvana o como lo querais llamar.el amor no es un juego y no es para utilizar a nadie si respetas tu cuerpo debes de respetar el de la otra persona es nuestro templo..

  7. Amalia

    22 febrero, 2012

    El DESEO es el impulsor de todas nuestras experiencias. Esta característica le provee de un valor esencial.
    Sigue tus deseos y conocerás la Sabiduría. Con el tiempo, aprenderás a discernir entre lo que te conviene y lo que no.
    En ocasiones, el deseo viene camuflado de recuerdos amargos, pero, tal vez, sea éste el juego y la estrategia del MIEDO al fracaso,el MIEDO a la decepción.
    El deseo en sí no es bueno, ni malo. Es nuestra mirada la que lo convierte en peligroso o benigno; es nuestro temor bloqueador el que transforma su fragancia mágica en la maldición del canto de las sirenas.
    Si te sientes atraído fuertemente hacia algo o alguien, pero te abruma su sola presencia, acércate más..el DESEO te está confirmando que eres preso de su empuje. Si por el contrario, sientes la misma atracción, pero te abandonas a ella, entonces has tendido la mano a la libertad total de ser dueño de ti mismo, pues tu temor quedó evaporado en el intento.
    La vida es así de caprichosa, lo que realmente nos conviene, nos provoca pavor y lo que elegimos erróneamente como adecuado , al final , nos causa problemas mayores. ¿Estamos confundiendo el sentido verdadero del deseo? …No sé, José María, llevo años cuestionándome porqué un deseo tan fuerte y enloquecedor fue capaz de promover tanto entusiasmo en mi corazón….tal vez, porque sintonicé con su mensaje sutil. Y en ese acto de valentía descubrí una enseñanza muy notable: cuando tu alma anhela, siempre te llevará por los caminos más abruptos; pero durante su recorrido, descubrirás su señal inequívocamente divina. No estás solo en tu camino y quien persiste, al final fluye sin SOBRIEDAD con el deseo.

JOSÉ MARÍA DORIA
ESCRITOR Y PSICOTERAPEUTA

Presidente-Fundador de la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal y la Fundación para la Educación y el Desarrollo Transpersonal.

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