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Observando

Relaciones evolucionarias

Por el 21 marzo, 2011

¿Acaso todavía el no tener hijos ni crear una familia como la de nuestros abuelos, es un fracaso?
¿Cómo puede evolucionar la relación emocional y sexual en ciertos niveles de desarrollo?
¿Quién asegura que son más felices los modelos clásicos familiares de la era agrícola?

La relación emocional y sexual desde el nivel transpersonal no se basa en el deseo, sino en ese fluido dinamizador que se pone en marcha cuando la energía de Vida encuentra a dos seres de corazón abierto. Se trata de un encuentro con sabor a destino en el que aparece un regalo evolutivo de luces y sombras, un regalo que los conducirá hacia un mayor salto de  maduración y autoconsciencia.

El mencionado fluido sutil que brota desde el centro cardíaco, rompe los esquemas de cualquier pareja tradicional. Brota imprevisible y encuentra su particular forma de relación, una forma de relación sin precedentes y en un constante cambio que se mueve desde el sentir más que desde el pensar, aspecto que  convierte a esta relación en algo dinámico y anárquico. La sexualidad entre los miembros de la pareja evolucionaria simplemente sucede, no se fabrica con imágenes mentales anticipativas, ni como adicción biológica. Sucede como sucede el milagro, brota como fuerza de Vida que atiende a sutiles motivos evolutivos que los amantes, a menudo no pueden conscientizar. Una energía erótica que con ritmo singular se presenta en el escenario psicoemocional, movilizando a las míticas serpientes en ascenso por el íntimo caduceo existencial.

La sexualidad en los niveles incipientes de desarrollo, está habitualmente asociada a la energía de seducción, una seducción que por su inocente manipulación corre a cargo de un ego carencial en proceso de maduración, un ego que todavía necesita vivenciarse como más atractivo, más querido o deseado, y en consecuencia, más afirmado y seguro tras la seducción y la conquista.

En este sentido la tradición vietnamita diferencia con las palabras Tinh y Nghia dos cualidades o niveles de amor. Tinh contiene una alta carga de pasión-fusión. Por el contrario Nghia  corresponde a un amor más sereno, comprensivo y colaborador.  Éste nivel no es necesariamente apasionado, incluso puede parecer frío, sin embargo el amor es más sólido y profundo, orientado a buscar la felicidad de la otra persona. Nghia es el resultado de compartir dificultades y alegrías durante un tiempo, de comprender mejor a la otra persona, de estar agradecido al estar con ella, conllevando un estado sostenido de crecimiento interior.

Los miembros de este nivel evolucionario se encuentran en virtud de sincronías, sincronías evidentemente no organizadas por la mente controladora para satisfacer las demandas de placer, autoafirmación o alivio de la soledad, sino que responden al sutil impulso de la Unidad que activa la atención plena, al tiempo que capta el supradibujo que todo acto conlleva por pequeño que sea.

El tan posesivo y apegante “te quiero” de la pareja personal Tinh, pasa a un sentimiento de “te Veo y te respeto” del nivel Nghia, un respeto que refleja el amor sin la esclavizadora “necesidad” de la otra persona para fluir serenamente por entre las olas del vivir. Un nivel que asume la propia responsabilidad de lograr la paz, sin responsabilizar al otro de la llegada o no de la misma. Desde ese punto transpersonal, se intuye a la persona como cómplice desde la ternura y la compasión.

Es entonces cuando determinados rasgos del alma que viven discretamente escondidos en el otro, no son sólo admirados, sino contemplados y recreados en toda su belleza primordial. Son rasgos que no excitan el deseo, sino que activan la silenciosa complicidad del linaje compartido del alma.

La unión transpersonal, tal vez hasta la mitad del siglo XXI, no tienda a darse en gente joven de nivel preconsciente, y salvo en casos contados, no suele corresponder específicamente a jóvenes proyectos reproductores de crianza familiar. Junto a esta realidad existen individuos vocacionados que tras una gran interiorización, fecundan proyectos, proyectos que en general no suelen corresponderse con la energía de territorialidad emocional que genera esa sensación excluyente de “mis” hijos, en general tan marcadamente, identificativa y mamífera.

Los hijos, para la gran parte de las familias contemporáneas, no son solo un proyecto de creación familiar, sino también la manifestación de un atávico impulso de supervivencia de la especie y base constitutiva de la identidad ordinaria. Y sucede que en su correspondiente momento de la vida, esta crianza y sostenimiento, no sólo cumple un programa biológico sino que además puede suponer una oportunidad de crecimiento por la descentralización del ego, la superación del narcisismo y la maduración que generan las constantes renuncias realizadas por instinto y amor.

La familia del nivel transpersonal no es tan solo la de sangre, es decir la biológica, la no “elegida” por afinidades y orientaciones existenciales, sino la familia humana, la familia que conforma ese ser humano con toda su grandeza y miseria en la senda de los encuentros sagrados y conscientes.

En el nivel transpersonal, el ser humano no se esconde tras la protección del clan formado por padres y hermanos, y no crece al amparo de las seguridades de lo conocido y previsible. En realidad, cada futuro iniciado se emancipa silencioso a fin de peregrinar su aventura del auto descubrimiento, enfrentando la incertidumbre, asumiendo la “soledad en compañía” y trabajando el silencio que impone el camino de los que se atreven a reconocerse.

Observo que las familias contemporáneas, hijas de una sociedad disfuncional y despistada de lo esencial, están a menudo enfermas. Su arreglo estará en función de la sanación y el crecimiento individualizado de cada uno de sus miembros. Un crecimiento que conlleva el discernimiento y la aceptación consciente de la propia “sombra” como camino hacia las relaciones familiares conscientes y sagradas.

¿De la familia de sangre a la familia humana?

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0 Comentarios
  1. Responder

    paco

    21 marzo, 2011

    Así sea.

    Independientemente del gozo y el regalo de ser padre biológico, la apertura para ser miembro de una familia universal.

  2. Responder

    Andres

    22 marzo, 2011

    Debido a la actitud de mansos que toma la sociedad española ante lo que pasa en Libia..¡¡¡¡¡¡¡¡NO A LA GUERRA!!!!!!!

  3. Responder

    lola

    23 marzo, 2011

    Cuando caminas en un estado Preconsciente, todo lo que sucede está sucediendo fuera, por la falta o la culpa del “otro”.

    Cuando empiezas a descubrir lo sutil de la existencia, cuando descubres que cuerpo y mente es UNO, la pareja o persona que pone en resonancia partes profundas de tu Ser que anhelan ser integradas , más allá de ser Sombra o Luz…una puerta se abre a la Totalidad, y si tienes ya un trabajo consciente en tu haber, enfrente brota esa oportunidad, ese recurso en la forma que tu alma necesita para vivir Eso y seguir el camino.
    Ya no es una pareja que te hace feliz, y, no es una pareja que nos hacemos felices…. es ese YO que pulsa por abrirse en canal más allá de todo lo que he imaginado que está separado:
    CUERPO, MENTE Y CORAZÓN, son UNO.
    Esto sólo se puede reconocer cuando llega el momento y estás preparado para transcender la imagen que como seres separados tenemos de la pareja…tenemos del mundo.

    Mientras tanto caminamos con aquellas oportunidades sencillas que nos regala la vida para seguir despertando atentos al camino…y agradeciendo a cada parte de nuestro Ser que nos lo muestre.

  4. Responder

    Ana Arriola

    10 abril, 2011

    Sencillamente magistral. No tengo nada más que añadir. GRACIAS.

  5. Responder

    Denis Criado

    22 abril, 2011

    With that Impulse from the heart and through the heart, with Eros evolving through me, being the conscious Eros, being his conscious unfolding moment to moment I enter into the evolutionary process, I enter with awareness and flow to embrace and bath anything that is arising. From that being, from that conscious impulse that pervades everything in the Cosmos, the interconnected dynamic being in all that I am there are no boundaries to become in the very moment. Yes, such a miracle to just touch another skin, to look into her/his eyes and rest in her/his sky vastness is to just being the conscious creative energy through another being, with another being, being embraced by the very same being that holds and evolves everything, a body, a morning breeze, a Sun and other stars.

    It took the whole universe for that impulse to become conscious and enter consciously into ‘his’ evolutionary process. Love is just that, the very impulse that make a star to shine or an eye to bright. Love is that invisible, that subtle wave that creates the instant in front of us and that I what I am, that conscious Love.

    And that is why in Catalan ‘Te Amo’ is ‘Te Estimo’. Estimo that very consciousness that I am with no identity and name and is in all beings and moving things of the Universe, that is evolving, unfolding, becoming, loving.

    I bow to you dear JM,

    D.

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JOSÉ MARÍA DORIA
ESCRITOR Y PSICOTERAPEUTA

Presidente-Fundador de la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal y la Fundación para la Educación y el Desarrollo Transpersonal.

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