Cada rosa blanca
Descubriendo

Cada rosa blanca

Por el 8 agosto, 2011
Quiero honrar a un ser desconocido que cada cierto tiempo, a veces un mes, a veces dos semanas, envía a mi puerta un mensajero portador de una rosa blanca. Una rosa acompañada de una misteriosa tarjeta en la que tan solo figura una frase, una frase sin firma cuyo significado refleja tal sabiduría, y a la vez tal conocimiento de mi más íntimo y metafórico proceso personal, que no puedo menos que hincar mi rodilla en tierra y reconocer a este ser como auténtica musa del alma.

Me pregunto si esta desconocida persona será consciente del impacto que causa su regalo, un impacto que no solo se produce por el combinado “sorpresa y belleza”, sino por la extraña puntualidad con que cada rosa llega a su destino. Reconozco que todos aquellos hombres y mujeres que vivimos cada día la aventura de la conciencia, atravesamos intensos procesos tras los que aguardan ampliación y esencialidad, procesos a veces agudos que soportan las contracciones y expansiones inherentes al permanente madurar.

Pues bien, el sagrado impulso que moviliza a este desconocido ser al envío puntual de la rosa blanca, debe provenir de un puro espacio transpersonal que “todo lo ve”, es decir, de un más allá de la información, la razón y la lógica. En realidad la no casual llegada de la rosa blanca supone un “rito de paso” que confirma mis íntimos procesos de vida. Una rosa que no solo cierra en este peregrino tramos emocionales recién consumados, sino que también inaugura un nuevo tramo hacia lo más hondo y global del sí mismo. Pareciera que en nuestro solitario caminar, algo desde el más allá, tan inesperado como puntual, nos acompaña y honra.

Me pregunto quién puede ser este hacedor de regalos y quién tiene tanta sutileza y cercanía de alma como para intuir el momento justo que atraviesa mi persona. Me pregunto quién mantiene la atención enfocada durante tantos y tantos meses enviando rosas blancas.

Sin pecar de arrogante, uno siente que cuando realmente ha querido averiguar algo en la vida, no le han faltado recursos. En esta ocasión, reconozco que he agotado tales recursos, y es de las pocas veces de mi vida que he terminado por rendirme, me rindo al tiempo que honro al invisible dador en la oscura noche del desierto.

Observo que hacer un regalo anónimo no es algo de extrañar, pero el mantenerse tanto tiempo en esa posición, hace que uno se pregunte, ¿quién puede aguantar tanto regalando sin ni siquiera dar una sutil pista para no ser descubierto?, ¿quién tiene tanto amor dentro de su corazón que lo dirige con ese anonimato del que nada espera recibir?, ¿quién tiene tanta vocación y generosidad que es capaz de gozar por el simple hecho de crear belleza y profundidad en la vida de otro?

Reconozco que no lo sé, tan solo tengo la certeza de que cuando se recibe tanto como un servidor está recibiendo, la energía es devuelta hacia otros muchos en una cadena infinita de actos de amor que alguien tuvo la grandeza de comenzar, y que todos anhelamos eslabonar.

Siento que poco a poco va conformándose una “Catena Cordis” que como rito de lo profundo recuerda lo que dijo el sabio: “La diferencia entre el amor y la pasión es sencilla. Mientras que la pasión busca la dicha en el otro, el amor busca la dicha del otro”.

A veces un acto de amor como el de la rosa blanca, tan puro como delicado, desencadena lluvia de estrellas en el corazón de muchos seres, seres aparentemente ajenos pero que, tarde o temprano, se ven tocados por tal radiación.

Pues bien, en un mundo como el actual de intenciones borrosas, honro el regalo puro que no manipula, honro el factor sorpresa por tener el sello de lo inesperado, honro el entregar lo que no sirve para nada material o práctico, sino tan solo para celebrar e inspirar belleza. Y honro asimismo este compartir que ahora escribiendo me brota del corazón, tal vez porque un acontecimiento tan íntimo y bello como la llegada de cada rosa blanca, alegra mi alma, y de paso, a todos a quienes sonrío con el implícito anhelo de transmitir la buena nueva.

¿Cuál es la buena nueva que transmite este sonreír? Tal vez el sentir que el amor puro y desinteresado existe. Sentir asimismo que el gozo de alegrar al mundo desde la atalaya silenciosa se extiende. Y por último, que si la manifestación del amor sucede hoy, en cualquier martes, ¿qué no podrá pasar en momentos todavía de mayor grandeza, riesgo y apertura?

Confianza y amor son tal vez los dos estados que florecen cuando llegado el miércoles, jueves viernes… uno se olvida de la rosa. Por una parte, confianza, confianza en saber que en el mundo pasan cosas muy bellas, cosas que ni movemos ni manipulamos, ni controlamos. Y por otra, amor, un amor desinteresado que no señala a las habituales relaciones entre seres humanos, relaciones que a menudo constituyen tan sólo contratos psicológicos de satisfacción mutua.

En realidad el amor que reflejan actos como el de la rosa blanca, actos tan perseverantes como desinteresados, contiene tal calidad de acompañamiento que va más allá del nivel sapiens, y eso no es otra cosa que energía amor consciencia. Toda una noticia.

Pues bien… tal vez nunca conozca a quien me acompaña silenciosa desde detrás de la cortina. Tal vez incluso ya no lleguen más rosas a esta morada. Todo estará bien. Sin embargo,

Si alguna vez, tú, hacedora de regalos y alma grande, tú que tal vez estás en mi vida y te cruzas con mis ojos sonriendo en secreto, de pronto ves como este escrito llega a ti y me lees, pido al Misterio que al instante, tu corazón resplandezca del amor multiplicado que has sembrado en el mío.

Y deseo asimismo que en tus íntimos momentos de dolor no te sientas sola… deseo que en tal situación de pronto te visite una tenue brisa con aroma de rosas blancas, y percibas una suave caricia en tu corazón, una caricia que te permita respirar esperanzada, mirar al horizonte y recuperar la luz de tu sonrisa.

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0 Comentarios
  1. PazzaP

    8 agosto, 2011

    Precioso.
    No soy yo la que se las envía, pero desde el amor que me inspira todo eso que usted cuenta, como si lo fuera…
    Gracias por esta entrada tan singular, que como rosa blanca destella en el precioso rosario de sus manifestaciones; con sus luces y sus sombras.
    Y no, ya no me siento sola. La línea de cómplices que aman porque se saben amor, se me pierde en el horizonte…

  2. Isa

    8 agosto, 2011

    Gracias por ese compartir.
    Al menos alguien hoy dice que el amor puro y desinteresado existe. Honro a esa alma que tanta generesosidad y confianza desprende.

  3. Leonor

    8 agosto, 2011

    Leyendo tu artículo, he vuelto a experimentar la misma sensasión que cuando leí «Una Rosa en el Desierto». Desde «galaxias cercanas» : Gracias.

  4. Andres

    8 agosto, 2011

    España al borde del Rescate y los ciudadanos viendo en masa Salvame y Belen Esteban.¿Es este el despertar que comentas Jose Maria?

  5. paco

    8 agosto, 2011

    Cada mes llama a la puerta un mensajero
    que me entrega sonriente rosas blancas
    Gran misterio el de las persona francas
    que llegan al corazón de este viajero

    Poderoso caballero es Don dinero
    turbulentas son las aguas del regalo
    por encima de lo bueno y de lo malo
    cabalgando está este anómino guerrero

    Agradezco en cuerpo y alma tu mensaje
    Meditando en el perfume del silencio
    me arodillo ante este gesto de belleza

    Llegan versos de tu esencia en homenaje
    Adornando este momento que vivencio
    bien conscientes de tu infinita riqueza

  6. andres

    8 agosto, 2011

    Si.Todos los meses llego por aqui.A ver si conseguimos que los españoles se les quiten las legañas que le impiden ver

  7. paco

    10 agosto, 2011

    las palabras son enanos, las acciones gigantes.

  8. andres

    15 agosto, 2011

    Señor Paco, yo hago muchas acciones.Se las podria contar.Y sobre todo me doy cuenta.No darse cuenta es de ciegos

  9. africa

    5 diciembre, 2011

    Gracias Jose Maria por compartir tus «sentires».
    Cuando leo tus palabras siento que resuenan dentro de mí
    y «algo» se pone en marcha.
    Experimento que existe el Amor Incondicional y me «brota» otra forma de relacionarme con las personas que se cruzan
    en mi camino ese día.
    Sobre todo en el trabajo me ayudan a pasar de la EFICIENCIA
    a la CONSCIENCIA, todo se hace mas liviano y reconfortante.
    GRACIAS.

JOSÉ MARÍA DORIA

Presidente-Fundador de la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal y la Fundación para la Educación y el Desarrollo Transpersonal.

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