Confía
Por el 11 julio, 2011
Hace días, un alma cómplice que trata a mi persona como “mentor”, me preguntó qué hacer ante la íntima visión de un futuro oscuro e incierto que la amenazaba. Parecía que la tensión que acompañaba a su  pregunta demandaba una fórmula realmente creativa, o bien una respuesta muy elaborada que resolviera esa visión sombría que sus ojos padecían.

Dada su valía como ser humano sincero y comprometido, una corta respuesta salió de dentro.

¡Confía! le dije. ¡Confía!

¿”Nada más”? preguntó casi decepcionada.

“Y nada menos”, respondí.

Desde entonces, los días han pasado y a menudo he sentido que la confianza a la que me refería, era una confianza que no estaba necesariamente basada en los recursos de la personalidad, recursos tales como la capacidad de analizar o la pura inteligencia de procesar datos y posibilidades. En realidad, esa cualidad de la confianza se escribe con mayúsculas y tiene que ver con un sentir que carece de causa, tiene que ver con un sentimiento que proviene de muy dentro y que se gesta desde el núcleo de la relación con lo que ES.

Se trata de certeza, una certeza constituida en la relación con todo lo existente y que tiene como fundamento el amor y la benevolencia. Un “amor providencia” que de alguna forma, está más allá de nuestros juicios y prospectivas.

Mientras llega el despertar, se sabe que la confianza en el camino, confianza que acompaña al peregrino, no es producto de un buen rastreo conceptual o de un rápido y eficiente escaneo de posibilidades. Es más, tal confianza elude el análisis, ya que para sentirla se precisa vaciar la mente de las expectativas nacidas del recuerdo y la anticipación. En realidad cuando esta aflora, uno se deja inundar por el amor esencial del ser, el amor conciencia de amplio espectro que se percibe desde el silencio.

Tal vez lo que se esconde detrás del “confía”, es también algo así como, “suelta”, “fluye”, “afloja resistencias”. En ese sentido, basta dar el primer paso y lo demás, es decir, la confianza, aparece como fluido balsámico, aparece desde lo más profundo inundando a todas las células de un sentimiento genuino y no contaminado, algo que resuena a origen, a ese lugar definible como “antes del pensamiento”, un eso primordial que somos y hemos olvidado que somos.

En realidad la confianza es el antídoto a los miedos, a la tensión y a la amenaza, es un estado que vibra en una frecuencia muy cercana al amor, ese amor primordial que nace de la identidad esencial y que no precisa de la existencia de “otro”, o de condiciones especiales en el exterior para expresarse y florecer.

¿Qué puede hacerse para realmente confiar? Tal vez el hecho de sostener una relación de coherencia con la Inteligencia global, y escuchar sus demandas éticas, demandas a veces muy sutiles, contribuya a la emergencia de este sentimiento de confianza tan directo como integral.

El hecho de confiar habla de la relación con la vida que no es otra cosa que la relación con uno mismo, es decir, con la parte más profunda del ser humano, bien sea porque se afina el oído interno para escuchar, o bien porque tenemos en cuenta la manifestación intuitiva.

Tal vez, cada día y cada noche merezca la pena vaciarse de todo lo visible y de todo lo vivido. Bien sabemos ya, que lo único que tenemos es el momento presente, y que nada, absolutamente nada, tiene garantía de continuidad. A poco que reflexionemos sobre el principio del cambio y la impermanencia, constataremos que la vida es un proceso y que de pronto, nada de lo que parece aportarnos esa aparente seguridad, va a seguir necesariamente estando como está. El gran trabajo consiste en aprender a soltar y abrirnos a lo trascendente.

Esta confianza asimismo, tiene que ver con lo que uno siente al caminar sobre las piedras que se hallan en los cauces de los pequeños ríos. En tales caminos, puede decirse que cada paso contiene su siguiente. Sería como afirmar que cada momento tiene su afán y que de lo que se trata, es de avanzar por una increíble senda que tiene un orden implícito y que a priori no podemos “entender”.

Ante esta realidad uno se pregunta, ¿acaso nuestra conciencia crea cada paso al enfocarse?, ¿acaso tal enfoque es tan poderoso que la ciencia cuántica lo reconoce como creador?, ¿existe una especie de plan evolutivo en donde ningún fotón está fuera del la Ley cósmica?

Tal vez estas preguntas no tengan respuesta desde la mente lógica. Son tiempos de abrirse al Misterio y percibir intuitivamente el mensaje de lo Profundo. Una apertura que tiene como requisito cierta rendición del ego carencial, un ente psicológico que vive asustado sin cesar de demandar seguridad por aquello de vivir en el “necesitar”.

Es por ello que si la naturaleza del ego es carencial, la confianza que invocamos no va a provenir de sus habilidades, sino más bien de algo que se encuentra más allá del mismo. Un algo transpersonal que señala a los niveles profundos de conciencia, niveles que se revelan cuando este ego se acalla; se acalla mediante la sostenida observación de sus manejos, o bien mediante la práctica sostenida del silencio que todo lo sosiega.

Adelante caminante, sigamos subiendo la montaña en cada particular aventura de la conciencia. En realidad y mientras llega el despertar, bien sabemos que la benevolencia universal cuidará de sus criaturas.

El camino es sinuoso, y tal vez todo lo que sucede está dentro del inefable Plan Kósmico que mueve estrellas y galaxias en pro de la reunión y el despertar.

Confía.

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0 Comentarios
  1. Andres

    12 julio, 2011

    Ya ha llegado la prima de Riesgo a 340 y no despierta nadie en España.Al finar habrá que despertar a la gente bruscamente de la pesadilla que estamos viviendo

  2. ¿Futuro? ¿Oscuro? ¿Incierto?

    13 julio, 2011

    “…me pregunto qué hacer ante la íntima visión de un futuro oscuro e incierto que me amenaza…”

    En lugar de confiar ¿no me bastaría con tomar una decisión tan simple como la de “Vivir en Presente”?
    Si así lo hiciera ¿descubriría que estoy lejos del “Aquí y Ahora”, es decir lejos de la Vida cuando tengo la íntima visión de un futuro oscuro e incierto?
    Si estuviera “atento” ¿significaría que estaría “volcado” en el momento Presente, dejándome fluir con la Vida?
    Al venir a la Presencia, ¿experimentaría que soy la Presencia misma?
    Si me relajara, si me hiciera presente, si soltase pensamientos y preocupaciones (en concreto éste de un futuro oscuro e incierto que mi mente me presenta como una amenaza) ¿conseguiría quedarme solo Aquí y Ahora?

    Venir al Presente ¿implica acallar mi mente pensante?
    Venir al Presente ¿implica situarme como testigo desapasionado de todo lo que se mueve en mi mente pensante?
    Venir al Presente ¿implica aprender a descansar en el silencio mental?
    En todo momento procuraré preguntarme: “¿Estoy completamente Aquí y Ahora?”
    Al cultivar la atención ¿lograré salir del sueño y de la ignorancia para vivir en la Luz?
    La práctica continuada ¿me permitirá saborear la vida y, reconocer y familiarizarme con mi verdadera identidad?

    No soy la “ola” que emerge superficialmente sino el “océano” profundo del que la “ola” surge.
    Si me quedo en la “ola” puedo proyectarla hacia un futuro oscuro e incierto… pero si me identifico con el “océano profundo y quieto” no puedo proyectar ningún tipo de futuro amenazante…

  3. patricia

    14 julio, 2011

    deja la mente a un lado,cuando entras en contacto con el presente,el pasado y el futuro dejan de existir.tus pensamientos te tienen atrapado,se tu mismo,nadie tiene la respuesta,mira a tu interior,en silencio ,se tu propio maestro,se tu mismo,la vida es insegura,bella,misteriosa…esto me digo a mi misma,..lo unico seguro es la muerte,se tu misma me repito,es mi trabajo,mi autodominio,no es facil acallar a la mente pero poseemos el potencial para desarrollarlo,Confio en la bondad de la vida,estoy agradecida por las experiencias que he vivido,yo merezco sentir paz en mi vida.,estoy en contacto con la fuente de mi poder,soy un ser radiante e integro capaz de encontrar mi camino en la vida,el amor restablece mi fe en la vida,reconozco la presencia del espiritu trabajando en mi vida,amo la vida…gracias a Jose Maria Doria por su trabajo personalmente me ayuda a recordar y a volver al camino en los momentos en que la oscuridad y desaliento reaparecen…por una mayor consciencia…un saludo.

  4. ¿Mente? ¿Pensamiento? ¿Ser 'algo'?

    14 julio, 2011

    Comprendo que el ‘proceso del pensamiento’ empieza solamente cuando el “yo” adquiere importancia.
    El “yo” es importante tan sólo cuando desea protegerse a sí mismo.
    Todo lo que me aporta el pensamiento es cómo protegerme, cómo ganar, cómo llegar, cómo lograr algo, cómo hacerme más perfecto, cómo tener ésta o aquélla virtud, cómo desechar, cómo negar, cómo estar desligado, cómo hallar la felicidad, cómo ser más hermoso, cómo amar y ser amado.
    Estoy sumido en el ‘proceso del pensamiento’.
    Y con este ‘proceso de pensamiento’ –educado, cultivado, agudizado, sutil y perspicaz– quiero encontrar algo que está más allá.
    Voy de un instructor a otro, de héroe en héroe, de Maestro en Maestro.
    Puedo ver que todo lo que la mente haga para poner fin a sí misma, continúa siendo un ‘proceso de pensamiento’.
    El proceso de terminar con el pensamiento no es asunto de disciplina, ni de eso que se llama “meditación”.

    El ‘proceso del pensamiento’ no aparece cuando existe el reconocimiento de ‘lo que es’.
    ‘Un hecho’ no requiere un proceso de pensamiento.
    Si deseo eludir ‘un hecho’, entonces empieza el proceso de pensar.
    Si yo acepto que ‘soy lo que soy’, no hay pensamiento.
    Cuando acepto ‘lo que es’ interviene un proceso muy diferente, que no es el del pensamiento.

  5. Luz Oscura

    20 julio, 2011

    Seguir a otro es negar la humildad.
    Seguir a otro es para alcanzar un fin, porque se desea triunfar.
    Alcanzar un fin, desear triunfar es ambición.
    La persona ambiciosa es un factor desintegrante en la sociedad.
    Una persona ambiciosa, por muy sutil y oculta que esté su ambición, nunca es humilde.
    Acatar la autoridad y establecerla como guía, es destruir la claridad interna, la comprensión.
    Perseguir un ideal impide la humildad, porque el ideal es la glorificación del ‘yo’, del ‘ego’.
    Sin humildad la Verdad nunca puede manifetarse.

  6. Iris.224

    20 julio, 2011

    Todo está en continuo cambio e impermanencia , por eso parece tan complicado…El movimiento nos altera, si no estamos en nuestro centro.
    La confianza en la vida, tiene mucho que ver en la certeza de que todo lo que vives ;es porque estas preparado para ello.
    A veces nos sentimos en una montaña rusa, y no aceptamos estos retos porque nos desestabilizan.
    La experiencia hace que todo lo que la vida te trae , puedas vivirlo con entereza ,ya que te ayuda a madurar.
    Tu eres tu propio maestro , y la respuesta está en tu interior.
    ¿Acaso los pájaros necesitan de algo, cuando lo tienen todo a su alcance?Nos han hecho creer en una seguridad falsa, para estar enganchados en nuestras carencias.

    Sólo se puede confiar ,cuando la seguridad en uno mismo,carece de necesidades.

  7. Ana

    1 agosto, 2011

    la humildad es un anti-valor,

    lo que es,necesita ser pensado,surge de un pensamiento

    cuando se elude pensar,previamente se pensó antes hacerlo

    reprimir el pensamiento y el yo nos convierte
    en vegetales,

    vivir implica pensar y querer hacer cosas

JOSÉ MARÍA DORIA

Presidente-Fundador de la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal y la Fundación para la Educación y el Desarrollo Transpersonal.

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