s de amor y relaciones. Crecer en la cueva. Experiencia, profundidad y diversidad.
Claves de Amor y Relaciones

Crecer en la cueva

Por el 15 julio, 2013

Llevo toda la vida casada con el mismo hombre, y conforme veo a mis hijos y amigos cambiar, me pregunto, ¿si tienes una pareja de largo recorrido, estás acaso impidiendo tu desarrollo?

¿En qué medida afecta a la evolución del ser humano el haber vivido en diferentes países, haber ejercido diferentes actividades profesionales y haber recambiado una y otra vez las propias creencias? Y, ¿en qué medida ha servido a nuestro crecimiento el haber amado con entrega y pasión a diferentes personas, y vivido en diferentes familias?

El hecho de vernos enfrentando marcos de experiencia muy diversos, no cabe duda que demanda de recursos, a veces desconocidos que dormían en nuestro interior, y de pronto, ante la necesidad, despiertan. Bien cierto es que la verdadera inteligencia de los seres humanos es la capacidad de adaptación que estos dispongan como base fundamental de la supervivencia. Un hecho que habla del cambio sostenido que enfrentamos en todos los ciclos y múltiples curvas de la vida.

En realidad nuestra capacidad de asumir riesgos es la que muy a menudo nos lleva a descubrir lo nuevo con mayúsculas. ¿Qué habría sido de la evolución humana si no nos hubiese impulsado la necesidad de adentrarnos en áreas desconocidas?, ¿qué habría sido de nosotros como especie si no hubiésemos tenido la osadía de salir de nuestras zonas de seguridad? Si no hubiésemos asumido la incertidumbre en momentos en que era clave avanzar y descubrir, ¿dónde nos encontraríamos ahora?

¿Acaso es bueno para nuestro progreso el haber vivido rupturas y cambios de pareja?

¿Quien no ha oído decir que el lograr conquistarse a uno mismo era la base de la sabiduría? No será la primera ni la última vez que se nos recuerda que quien observa en el ahora, descubre y comprende la realidad  verdadera. Es por ello que pareciera no ser necesario cambiar de país, ni de profesión ni de pareja para acceder a lo que verdaderamente importa.

De alguna forma intuimos que el propio entorno por pequeño y monótono que físicamente sea, puede ofrecer posibilidades insospechadas de discernimiento y autoconsciencia. Y aunque esto es bien cierto, también se dice que si queremos averiguar el nivel de crecimiento de una persona, mejor preguntar, ¿cuántos viajes has hecho? que ¿cuántos profesores has tenido en tu carrera? En base a ello, uno se pregunta, ¿acaso la mirada interior al yo que está mirando al exterior, no es el la auténtica aventura que nos despierta?

Existe un dicho taoísta de que dice: “se necesitan 7 años para conocer el cuerpo de la pareja, otros 7 para conocer su mente, y otros siete para conocer su espíritu”. Sin duda sabemos del poder de la perseverancia y conocemos el hecho de que el constante impacto de una gota de agua puede perforar la roca más dura.

Profundidad y diversidad son dos parámetros que merece la pena considerar como varas de medir el despliegue de nuestra esencia. Y lo más seguro es que ambos caminos lleguen al mismo sitio, es decir, al centro transpersonal de la conciencia.

Todos los radios de la rueda llevan al centro. Lao Tsé.

En realidad, tanto la multiplicidad de experiencias de quienes cambian sus escenarios de pareja, como la perseverante profundidad en la mirada de quienes permanecen indagando en el mismo rostro, pueden conducirnos al espacio de la consciencia que fundamenta el viaje de la vida humana.

¿Quién cree que algo en el Universo permanece igual y no cambia? En realidad todo, hasta la mente de un prisionero en una celda, está en permanente transformación, excepto el íntimo observador que la atestigua.

Es por ello que merece la pena relativizar el camino por el que uno transita. Aceptemos tanto aquel que acentúa el cambio de paisaje externo, como aquel otro labrado en la aparente quietud de una misma relación en renovación sostenida. Honremos el tren que nos tocó subir al nacer, ya que ese y no otro, era precisamente el que trazaría nuestro destino en el laberinto de la vida.

El Pozo

En un lejano reino en donde los mares del Sur se cruzan con los del Norte, vivía un hombre de culta y refinada sensibilidad que sentía un intenso deseo de entregar su corazón a la mujer de su vida. Con ello sabía que viviría el amor con mayúsculas, un amor que había sentido en ráfagas de luz, y a veces observado en el brillo de las pupilas.

Gorka que era así como se llamaba, se había enamorado en muchas ocasiones a lo largo de su vida. Podría decirse que más o menos cada dos años cuando su amor llegaba a un punto de inflexión, todo se desmoronaba en dolorosa pérdida. Una vez más aparecía la depresiva destrucción del castillo que él y su amante habían construido entre besos y sueños de primavera.

Pero pasado un tiempo, Gorka se remontaba de su dolor y aprovechando la ocasión en la que los ángeles tocan sus arpas y se abren las puertas, conocía de nuevo la pasión creyendo una vez más que se encontraba con el alma definitiva. Gorka soñaba en alcanzar el día en el que poder acercarse al umbral de la muerte unido a su pareja en un sola conciencia.

Gorka poseía esa rara cualidad de conocer a fondo el corazón, por lo que cuando alguien conmocionaba su pecho, disolvía resistencias y una vez más, surgía el manantial de la expansión y la ternura.

Aquella tarde Gorka se encontraba apesadumbrado… habían pasado tan sólo cinco meses desde la última separación y ya sentía deseos de volver a instalarse en el dragón ascendente de pasión y vida. Sin embargo algo en su interior no cesaba de decir que algo tenía que cambiar, y que un nuevo conocimiento debía incorporar antes de entrar en la nueva aventura.

¿Qué podía hacer?, ¿a quién podría recurrir? En realidad se sentía harto de consejos de amigos sobre el buen amor, y manuales con recetas de pareja.

¿Dónde buscar? Se repetía contemplando las hojas de otoño que el viento barría. Poco a poco se fue adormilando mientras su corazón reverberaba en esta desesperada pregunta. De pronto, un extraño aroma de rosas invadió su ser acompañado de un sentimiento de paz profunda. Al instante, se abrió ante sus ojos una escena que despertó toda la atención de su conciencia…

Se trataba de un hombre que parecía estar buscando agua para fertilizar su huerta. Llegado a un lugar, se detenía y comenzaba a cavar un pozo, con ilusión y esperanza en su alma. Pero una vez había cavado hasta una profundidad de veinticuatro codos, al no hallar vestigio de agua, abandonaba el lugar, y frustrado comenzaba a elegir otro sitio para cavar. Al poco se detenía ante un nuevo lugar y con la misma expectación cavaba allí otros veinticuatro codos, pero como tampoco encontraba el agua de vida que necesitaba, de nuevo abandonaba su búsqueda con la misma expresión de frustración y tristeza…

Aquel hombre elegía un tercer lugar y cavaba también a la misma profundidad y con la misma fuerza, pero en vano resultaba, allí tampoco hallaba el agua de vida. Al final completamente desesperado se sentó a llorar por su suerte y maldecir el resultado de su vida… ¿Qué puedo hacer? Se decía…

De repente, sucedió que pasaba por allí un sabio que deteniéndose junto a él, dijo:

“Si hubieras dedicado la mitad de tu esfuerzo a profundizar en el primer pozo, habrías encontrado agua. Para encontrar el agua de vida, deberás entregarte al gran manantial y profundizar, hasta que brote la conciencia integral”.

ETIQUETAS
RELATED POSTS
0 Comentarios
  1. ronoel

    15 julio, 2013

    Honro el tren al que me subí al nacer.
    Hace su Camino,….El conoce el Destino…. Confío, Sonrío y….Aprendo del Viaje.
    Gracias

  2. Eugenia González

    18 julio, 2013

    Me entrego al manantial del amor que reconozco en mi para mi y confío que coincidiré y compartiré con ese otro ser en el que mi amor y su amor se reflejen y se compartan y profundicemos en seguir encontrando el agua que ambos queremos. Hermoso relato, como siempre una delicia y gran aprendizaje leerle.

  3. Sonia

    18 julio, 2013

    Honro el tren que me tocó subir en el momento de nacer…….»Viajando» en él he descubierto que desconozco el destino, no soy el conductor sino un pasajero más disfrutando de lo que ve, toca, huele, escucha y SIENTE todo lo que ocurre durante el trayecto…… que ES siempre diferente, siempre Nuevo…….en movimiento constante…..He de reconocer que ante el desconocimiento y la incertidumbre del rumbo,…..siento vértigos ocasionales que a veces no me dejan disfrutar tanto del paisaje, pero he Descubierto que si me acerco al vagón Central siempre encuentro la calma y me tranquilizo, y con esa sensación «vuelvo» una y otra vez a mi vagón, al 9, al que me tocó y en el que me siento cada vez más cómoda y Confiada en que cuando el tren haga su última parada (que desconozco dónde ni cuándo será), bajaré de él SORPRENDIDA y ASOMBRADA del Viaje que hice y de todo lo que ví y Sentí con los ojos abiertos al exterior y cerrados a mi interior y sus turbulencias…..me sentiré (pues me siento ya!) muy agradecida a todos los que compartieron el Viaje conmigo y lo hicimos posible, cada uno en su vagón pero del mismo tren……..siento agradecimiento y confianza en mí, en el tren, en el Conductor, en cada pasajero y en los paisajes……..no sé si me bajaré en la siguiente parada y caminaré un tramo sola, más silenciosa y sin compañeros de vagón día y noche…..es muy posible porque ya lo siento así dentro de mí…..y veremos dónde y cuándo me subo de nuevo al tren del que en realidad no me he bajado. Con el traqueteo del tren y sus vaivenes, he descubierto LO que siempre está quieto, en calma, en un Vacio silencioso que me laaaanza energetizada al
    movimiento y sus sensaciones…….ha despertado en mí ganas de Aventura pues ya conozco el antídoto cuando la euforia me envenena y se apodera de mí VOLVER AL CENTRO DEL VAGÓN, DEL UNIVERSO, DEL COSMOS, A MI CENTRO…….GRACIAS Jose María por los tramos compartidos y tu Presencia en el Viaje y…a todos vosotros que estáis ahí !!!!!!!!!! Namasté.

JOSÉ MARÍA DORIA

Presidente-Fundador de la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal y la Fundación para la Educación y el Desarrollo Transpersonal.

Suscríbete
¡Recibe los últimos artículos de mi blog en tu email!
Archivos
VISITA MI FACEBOOK
PÁGINAS AMIGAS