Claves de amor y relaciones. Sexualidad y reproduccion. Hormonas, roles y dependencia.
Claves de Amor y Relaciones

Cuestión de hormonas

Por el 26 agosto, 2013

¿Acaso el hecho de abrirse a diferentes relaciones y parejas, es vivida de la misma forma por los hombres que por las mujeres?

Desde luego que no, aunque tras los cambios generaciones y las tendencias igualitarias de género, no lo parezca. Es por ello que antes de señalar algunas diferencias, convendrá recordar el impacto transformador que tuvo el control de la natalidad implementado masivamente tan sólo hace unas pocas décadas. Lo queramos reconocer o no, los mil y un sistemas seguros de evitar el embarazo, han supuesto para nuestra sociedad, un hecho de insospechadas consecuencias.

¿Podemos imaginar lo que un día atrás significó relacionar sí o sí, la reproducción con la sexualidad? ¿Acaso una chica europea con 19 años en el siglo XXI, puede darse cuenta de lo que supone soslayar la idea de un posible embarazo al abrirse a experiencias sexuales tan naturales para ella?

Pues de la misma forma que le cuesta imaginar lo que significaba vivir sin lavadora, es decir, lavar a mano la ropa de la familia, también le cuesta imaginar la actitud que se vería obligada a adoptar, ante las emociones y calores hormonales que siente cada día al abrazar al chico que en esa época toca.

¿Qué consecuencias adicionales desencadenó la evitación del embarazo?

El hecho de eliminar toda idea de embarazo no deseado, para muchas personas abrió aún más la puerta de una sexualidad basada en el puro deseo sin “efectos secundarios” ni secuelas. Un deseo que por otra parte y casi simultáneamente, se vio sociológicamente liberado de históricas condenas. En realidad hoy, en el llamado primer mundo ya no hay muchos obstáculos ni tabúes para tener relaciones sexuales sin promesas de futuro añadidas.

La mujer de los países desarrollados ya no llega virgen al matrimonio ni esto en modo alguno la importa. Hoy tanto el “sí a la cama” como el “no”, dependen de las nada simples afinidades emocionales, físicas y circunstanciales que juegan su papel tras abrir la caja de pandora. Una realidad que en nada tiene que ver con los pueblos que todavía viven en la primera ola agrícola, es decir en un modelo en el que los valores de unidad familiar se alinean en una estructura ideológica muy estricta. Es una sociedad de clanes previa a la era industrial en la que la mujer todavía no trabaja fuera de casa y su capacidad reproductora le aporta misión, identidad y valor como esposa. En estos territorios, una mujer para llegar a ser una “mujer de verdad”, tiene que acabar casándose y ser madre y esposa. Y si no tiene hijos, su vida en la mayor parte de los casos, no es precisamente la más valorada.

La ola industrial que ha venido a continuación cambia de un plumazo esta realidad, y de pronto el bendito salario de una trabajadora progresivamente equiparada al varón, libera a la mujer de tener que “ser elegida” por aquel libertador que la solicita. Por fin, y gracias al salario, si le da la gana puede salir de la casa del padre, y con hijos o sin ellos, vivir por su cuenta.

¿En qué se nota ese cambio en los chicos a diferencia de las chicas?

En pocas décadas sucede que los chicos y las chicas se educan en colegios mixtos, y el hecho de “tocarse” no sólo ya no es pecado, sino que es visto por sus educadores como una manifestación natural y “sana”. Sucede asimismo que el rol femenino tradicional que ha consistido en dejar la iniciativa al varón, ha llegado al fin de sus días. En la nueva sociedad las chicas tienen los mismos derechos que los chicos, y de hecho cada día ocupan más puestos de liderazgo, cosa que al varón no reciclado le remueve y descoloca.

Sucede asimismo que las chicas jóvenes ya no sólo dan sexo a cambio de amor, sino que han descubierto su lado masculino, al tiempo que los chicos han descubierto su parte femenina. Una ampliación en nada baladí, ya que conlleva baile de roles e importantes ajustes que van desde la esfera del trabajo a vida de cama. A raíz de tal ampliación, la chica puede recrear el sexo de forma tan sensorial y genital como un chico, sin necesidad de grandes sentimientos ni futuros vínculos de dependencia. Y por el contrario, muchos chicos necesitan del afecto y proyecto común para erotizarse y lograr cierta entrega en lo que antes era tan sólo pura testosterona.

James Bond ha cambiado. Ya no es el Play Boy que hechiza a las mujeres adultas con cara de niñas traviesas. Es un ser que siente y observa sus procesos, sus limitaciones y manifiesta el peso de su soledad más secreta. Y Marilyn no es la misma “mujer objeto” de feminidad artificial, mujer construida a sí misma para sonreír y enseñar las piernas. Ya quedan menos barbies. Y si bien Bond no se vinculaba emocionalmente con ninguna de sus conquistas porque estaba construido como una máquina seductora, la nueva Marilyn se ha descubierto como un ser emocionalmente complejo que puede a ratos atraer a un hombre o una mujer para incluso practicar sexo exprés, y al minuto volver a su trabajo como si nada.

¿Qué viene detrás de tales cambios?

Los chicos y las chicas buscan sin saberlo el click de su propio corazón y la sintonía en el alma. Ambos sexos quieren amar desde un lugar que aunque lo intuyen, ignoran cómo hacerlo sin dolor ni dependencia. Quieren sentirse libres y tanto ellos como ellas ser tan amantes como amadas. Se trata de seres que “prueban” relaciones sexuales cuando sienten un mínimo de resonancia, y que a su vez huyen hacia delante tapando como sea sus carencias. Y más tarde, al despedirse y seguir cada uno su camino, a menudo sienten vacío y sequedad pensando que algo se les escapa. Al poco se reponen del duelo y de nuevo otean el horizonte para ver qué aparece y así lograr acallar el “sin sentido” que los acompaña. Ambos sexos quieren terminar con sus vaivenes internos y construir un proyecto que aporte estabilidad y trascienda sus norias.

En realidad ambos sexos buscan un espacio-tiempo en el que reconciliar sus íntimos pedazos y descubrir ese amor liberador que va más allá del rostro que lo encarna. Quizá sin saberlo buscan a quienes eran antes de creerse psicocuerpos pensantes con fecha incierta, pero segura de llegada.

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JOSÉ MARÍA DORIA

Presidente-Fundador de la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal y la Fundación para la Educación y el Desarrollo Transpersonal.

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