el arte de comer y cocinar
Descubriendo

El arte de comer y cocinar

Por el 20 junio, 2011
Hace tan solo unos meses que la Inteligencia de Vida me “derribó del caballo”, sometiéndome a reflexión durante 11 días de plena consciencia en el seno de una UCI.

Pues bien, ¿qué pronuncié al salir de tal “iniciación”?

Todavía desde la cama afirmé con cierta solemnidad que tan solo quería “cocinar arroz” para los amigos allí presentes, amigos que tan amorosamente habían cuidado de mi persona durante esos 11 dias. Al instante observé que tales amigos no pudieron menos que sonreír, sonreír no sólo porque captaban que en mi oferta quería ofrecer “algo más” que puro arroz, sino también porque en un momento tan grave como aquél, no esperaban una declaración tan prosaica, aunque uno acostumbra a filosofar casi como modo de vida.

Observo que cada día, vanguardistas ecos de ampliación hacia el mundo del cuerpo están deconstruyendo los últimos flecos de las estructuras patriarcales, estructuras erigidas en torno a un racionalismo a ultranza y a una gran teorización. Digamos que finalmente uno se rinde, se rinde un poco más si cabe a la gran sabiduría del cuerpo, sabiduría que constatamos de más fiabilidad que la de la razón. Uno se rinde asimismo a la simplicidad de lo básico, y al silencioso trabajo manual cargado de atención, presencia y creatividad. En realidad, uno se rinde a la sensatez que encierra el saber honrar y celebrar los sentidos, con el regalo de la plena consciencia.

Sentidos y consciencia suponen precisamente la chispa integradora, por ejemplo, en el arte de cocinar y comer. La cocina como meditación creativa es algo que sobrepasa el puro acto de alimentarse para seguir con vida. En realidad, la propuesta de cocinar de forma consciente y en total presencia, convierte en sagrado lo que sucede tres veces diarias en todos los hogares del mundo. Algo que transmuta el acto de cocinar en alta cultura y camino de refinamiento.

En realidad, el “quehacer junto al fuego” puede transformar lo que para muchos es tan sólo una obligación, a menudo funcional y, a veces, apresurada. En realidad este quehacer puede convertirse en un alquímico crecer y expandir conciencia, un ejercicio por el que reconocerse como hacedores creativos en el seno del templo corporal de la atención plena y la celebración de vida consciente.

Cortar una cebolla, pelar una patata, limpiar verdura, repartir alimento en la fuente, remover una salsa, ajustar el fuego, masticar mucho y lento, recoger la mesa, lavar platos, uno a uno… Todo ello realizado en la plena presencia del ahora, convierten la cocina y el comedor en esa oportunidad de expresar el compromiso espiritual de alimentarse conscientemente, así como de servir a la vida y a los seres que nos acompañan en la gozosa celebración de este rito.

En la cocina meditativa todo fluye con facilidad, tal vez porque detrás de cada pequeño movimiento culinario de esta travesía creadora, hay un rumbo de amor y servicio, un rumbo que nos torna conscientes de la pequeña acción con el cuchillo, con la cazuela, con la fruta… La cocina así vivida, permite tomar conciencia del lugar interno desde el que en cada instante nos movemos, al tiempo que ofrece un gozoso servir al disfrute de los comensales y de uno mismo.

Venimos de un siglo pleno de claves de desarrollo personal, un mundo en el que sabemos en qué consiste aquello que nos encadena a la identificación con el estrecho yo. Sabemos asimismo por dónde va la ampliación interior, pero desgraciadamente no abundan los métodos cotidianos y sencillos como el cocinar y comer en atención total, métodos que nos motiven a recorrer este camino de la ahoridad y la presencia.

He asistido a numerosos retiros de silencio en monasterios a lo largo del mundo, monasterios en los que a menudo, me he sometido a 7 y 8 horas de meditación diaria. Y sin poner en duda su utilidad, habría agradecido sesiones de acción consciente en cada respectiva cocina monasterial. Me habría gustado preparar alimentos desde el sosiego interior y la atención total pretendida, sin duda una vivencia del momento presente que realizada con entrega a la acción por la acción, se convierte en una práctica espiritual de ese camino iniciático hacia el sosiego y el reconocimiento del ser esencial que somos.

En realidad el hecho de cocinar meditando es una silenciosa oración, y es algo tan simple como amplio, tan amplio que comienza por decidir qué vamos a comer, y finaliza tras un refinado proceso de masticar y saborear lo que con tanta atención, propósito y amor se ha previamente preparado. Y esta acción de plena consciencia que va desde la cocina al comedor, transita asimismo desde comedor a la vida misma.

En un mundo en el que nos sentimos absorbidos por la dinámica de la acción compulsiva y automatizada, en un mundo en el que cuesta sacar una hora de meditación al día, la alimentación así entendida, posibilita tres visitas diarias al templo, al templo de honrar las pequeñas cosas que hacemos, al tiempo que recordamos quienes en realidad  somos. Llega el momento de reconvertir en sagrado cada pequeño quehacer cotidiano de la cocina y la mesa. La vida así vivida, permite una fácil salida de la amnesia en la que con tanta facilidad entramos.

Mientras llega el despertar, podemos “subir la montaña”, convirtiendo tres momentos diarios, en tres campanadas de quietud interior, tres campanadas por las que honrar la esencia que somos, al tiempo que invitan a orientar nuestra mirada al propio corazón como Fuente ilimitada de amor.

Veamos esta historia hebrea que puede muy bien ser aplicada al arte de comer y cocinar.

Los discípulos preguntaron al maestro por el secreto de la sabiduría. “Cuando estoy sentado, estoy sentado; cuando estoy de pie, estoy de pie; cuando ando, ando”. Los discípulos se miraron consternados creyendo no haber entendido bien. Así que volvieron a preguntar. “Maestro, ¿cuál es el secreto de la sabiduría”? Y él volvió a decir: “Cuando estoy sentado, estoy sentado; cuando estoy de pie, estoy de pie; cuando ando, ando”. Los discípulos se enojaron diciendo: “Maestro lo que tú dices lo hacemos también pero estamos muy alejados de la sabiduría”. El Rabí sonrió moviendo la cabeza: “No”, dijo, “cuando estáis sentados, ya os habéis levantado, cuando estáis de pie, ya os habéis marchado, cuando andáis ya habéis llegado”.

ETIQUETAS
RELATED POSTS
0 Comentarios
  1. Leonor

    20 junio, 2011

    «Amor en acción»; asi llamaban al trabajo comunitario en una Comunidad de Escocia. Cuando realizabas alguna tarea (cuidar del jardin, cocinar, limpiar, mantenimiento,…) junto a miembros de la Comunidad, lo importante no era ser rápido y eficiente, sino prestar atención al proceso (externo e interno); lo que más me sorprendía era ver la efectividad y afectividad que se generaba en el grupo. Meditación llevada a la vida cotidiana (además de meditar teniamos una comida rica, platos limpios, un jardin bello…).
    Desde entonces, procuro poner mi corazón – estar presente – en las tareas que realizo, ya sea preparar arroz o saborearlo

  2. Emilia

    23 junio, 2011

    Me ha hecho bien la lectura de este artículo.
    Intento cocinar en ese estado, y cuando lo consigo me produce bienestar.

  3. ¿Mientras? ¿Llega? ¿El Despertar?

    26 junio, 2011

    «Mientras llega el despertar…»

    ‘No hay más que presente.
    No existe nada que vaya a suceder.
    Todo está sucediendo en el presente.
    Pero donde surge un «yo» surge una proyección hacía un futuro en el que algo sucederá, en el que uno se «despertará» o se «iluminará» o se comprará una casa o…
    Y también hay una proyección hacia el pasado: la infancia traumática, el niño interior, el crecimiento…
    Sin embargo sólo existe el presente pero en el que aparecen relatos con pensamientos de un pasado interpretado o un ideal e imaginario futuro.
    Y todos ellos extraídos de lo conocido, de la memoria…’

  4. ana maria

    27 junio, 2011

    …..cuando hablas de presente ya se ha convertido en pasado,
    entonces el poder del ahora,de tolle,no tiene mucho sentido que digamos,puesto que el ahora ya es pasado…

  5. luis

    27 junio, 2011

    el presente es una interpretacion de tu yo,el futuro puede predecirse,no profetizarse,con lo cual existe

  6. ¿Pasado? ¿Presente? ¿Ahora?

    30 junio, 2011

    ¿Qué pasado tiene el relámpago que acaba de iluminar la tarde?
    ¿Qué pasado tiene el canto del autillo que resuena en la noche?
    Todo ocurre en este instante (presente)
    Nada ocurre fuera de este instante (pasado)
    Para que lo que está ocurriendo en este instante sea pasado, necesita una mente que elabore un pensamiento que le dé continuidad.

  7. futuro

    1 julio, 2011

    todo ,no ocurre en un instante,ocurren y ocurriran miles de cosas en el futuro,independientemente de nosotros, lo que interpretamos como presente no es algo absoluto,en un punto diferente del universo nuestro «presente» no es el mismo que en ese punto, de esto se deriva que es independiente de cualquier consciencia,

    si capturas tu relampago en una imagen de video por ejemplo,veras que ese instante pasó, cuanto más lo reproduzcas,más pasado será,precisamente por acabar de iluminar la tarde,ha acabado, el relampago no tiene nada, que lo interpretemos como algo recien sucedido,no entra en contradiccion con que se haya ido al pasado,

    nuestro presente no es el mismo en diferentes partes del universo,

    he aqui la clave

  8. mi pasado

    1 julio, 2011

    que seria de los creditos o el interes sin el pasado
    o el futuro,o de la teoria de la relatividad,
    ?asi que entonces esas cosas no existen no?

    vamos que, naci tal dia de tal mes y tal…
    es una interpretacion,necesita ser pensado
    para ser pasado,
    por la misma razon lo que yo no pienso de los
    demas y no puedo pensar porque lo desconozco

    no seria entonces pasado…
    podrian ponerse muchos ejemplos,

    el tiempo es una dimension compleja
    de entender,y exije un estudio muy profundo

    que E Tolle no puede en absoluto afrontar

  9. pasado presente futuro

    2 julio, 2011

    me temo que tolle no está capacitado ni puede hacer frente a esta gran verdad que mencionas……futuro

    estoy completamente deacuerdo contigo

  10. Iris.224

    8 julio, 2011

    Nos han enseñado que el tiempo es lineal como el espacio;cuando podemos dar saltos cuánticos y estar en el» aquí y ahora «o en el «allí y ahora.»
    Entonces experimentamos que no hay ni pasado , ni futuro sino un instante de realidad(según tu la has creado).
    Somos co-creadores de una realidad que al viajar con el tiempo no lineal se convierte en una ilusión o «Maya».
    Cuando llegamos a este punto, en que nada existe por sí mismo, podemos experimentarnos como parte de la Unidad;como si de una pieza de puzle se encajara en un Gran Engranaje.
    Es entonces cuando el » Ego espiritual» se desvanece;porque tu movimiento es el resultado del «Todo» y tú tan solo, una herramienta de la maquinaria.

  11. africa

    23 septiembre, 2011

    Ayer mismo, despues de numerosos intentos fallidos, pedi al Universo desde lo mas profundo de mi corazon, que me ayudara a relacionarme de otra manera con la comida y………….. hoy he encontrado la respuesta en tu articulo……….

    Gracias Jose Maria!!! tus palabras han encontrado eco dentro de mí.
    Voy a poner todo de mi parte por hacer de la comida y su preparacion una meditacion creativa, llena de consciencia.
    Sé que no va a se r facil pero al menos ya sé por donde empezar.
    GRACIAS

JOSÉ MARÍA DORIA

Presidente-Fundador de la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal y la Fundación para la Educación y el Desarrollo Transpersonal.

Suscríbete
¡Recibe los últimos artículos de mi blog en tu email!
Archivos
VISITA MI FACEBOOK
PÁGINAS AMIGAS