En una palabra: servir
Descubriendo

En una palabra: Servir

Por el 4 julio, 2011
Hace unos días, un lama alojado en Kay Zen, me preguntó con qué palabra sintetizaría el actual fundamento de mi vida. La respuesta que brotó del corazón, fue casi inmediata: Servir.

Hace cuarenta años que uno escuchaba por vez primera ese término, al tiempo que resonaba en el alma como la liberación de un antiguo y hondo sentimiento nunca atrás expresado. En el ego por el contrario, aquella palabra sonó a servilismo y disminución de “nivel”, quizá porque en aquel entonces el término servicio se utilizaba tan solo para señalar la profesión de las llamadas “chicas de servicio”, o bien “servicio doméstico”…  Por lo cual, uno se vio obligado a indagar a qué o a quién serviría, a fin de clarificar de dónde brotaba realmente aquel recién descubierto anhelo, un anhelo que comenzaba a ser el motor significativo de toda una vida.

¿Pero, qué había detrás de aquel anhelo? Ante tal pregunta uno puede expresar cosas tales como: una comprensión repentina, una nueva forma de ver la vida, la intuición de un plan evolutivo, un sentimiento de amor hasta entonces desconocido, un deseo de compartir eso, una vocación espiritual… y tal vez algo que, conforme uno va madurando, siente que no tiene precio: Un proyecto de vida. Y poco tardé en comprender, que el sentimiento de servir era una verdadera fuente de goce y liberación.

Pero la razón demandaba respuestas lógicas, y conforme se ensanchaban conceptos y descubrían horizontes insospechados, se requería ajustar la orientación de ese servir. Realmente, ¿a quién servir?

En este sentido, uno pasó por varios jefes. Al principio era servir al Plan Evolutivo, a lo Profundo, más tarde a la Inteligencia de Vida,… y muy a menudo era simplemente servir a Dios. Poco a poco fue llegando la llamada del vacío y la deconstrucción, y entonces bastó simplemente con servir al alivio del sufrimiento del otro, o en todo caso, al crecimiento que conlleva su liberación. Pero también uno se dio cuenta de que el florecimiento y la sanación en realidad, la hace cada uno desde dentro, y que cuando servimos de apoyo al otro, tan solo somos un elemento como lo pueda ser el agua o el Sol para la semilla.

Con ese regalo de la vocación de servicio que la vida me permitió descubrir, comenzó a  generarse una increíble energía de acción, energía que requería ser orientada hacia un destino concreto entre las muchas formas existentes de servicio.

Aparecieron en el escenario tres grandes problemas de la Humanidad: El hambre, la enfermedad y la ignorancia. ¿Cuál sería el campo ante el que uno se sentía más preparado para aliviar? No se tardó mucho tiempo en comprender que resolver la ignorancia podría ser la clave de todo. Se suponía que todo aquel que accediese al conocimiento, podría superar el hambre y en cierto sentido, prevenir y resolver mejor la enfermedad.

Parecía que “el conocimiento” era la caña de pescar, y que otras ayudas muy legítimas, tal vez eran peces que se dan al hambriento, pero peces que crean dependencia y en realidad poco resuelven. Si al hambriento se le ofrecía una caña de pescar, las cosas podrían cambiar.

Y, ¿qué era eso del conocimiento? En verdad, no se trataba de enseñanzas intelectuales o de agudas reflexiones conceptuales, el asunto iba más bien de actualización de potenciales ocultos y “apertura de consciencia”. En realidad, se sabía que tras el conocimiento latía algo tan trascendente como la comprensión, y precisamente en el pack de la comprensión llegaba envuelto el regalo de la consciencia. Finalmente todo parecía reducirse a “darse cuenta” o no darse cuenta. Aquella era realmente la clave del juego.

¿Cómo servir entonces a la expansión de consciencia? En realidad, todo conocimiento y práctica que se podía ofrecer, tenía inequívocamente que ver con una puerta de dos nombres que comenzaban por un intenso trabajo en uno mismo: Atención y Presencia.

Atrás quedaban ideologías, formas de mirar, corpus de conocimientos o credos… Al final todo se podía concretar en servir a la expansión de esa neutra conciencia. Se sabía que conforme  el ser humano ensanchaba su mirada, no cabía ninguna duda de que su correspondiente “nivel persona” se vería asimismo inundado de una mayor sabiduría y compasión.

Al poco, surgió la necesidad de encontrar la forma de mantenerse despiertos, es decir, de cómo seguir creciendo sin despistarse, y a su vez averiguar el cómo integrar las íntimas vivencias transpersonales en la persona familiar y profesional de cada día.

Ha sido entonces cuando el servicio al amor, al corazón y al espíritu manifestado en la corriente de vida, ha encontrado su sentido más hondo. En realidad y a estas alturas del partido, el gran trabajo está en discernir cuándo se está sirviendo a un ego encubierto de espiritualidad, y cuándo realmente se sirve al generoso y depurado propósito de apoyar la liberación.

Hay situaciones en que la diferencia puede ser muy sutil, y merece un discernimiento muy hondo y sincero,  y aún así, tendremos permanentemente que revisar este delicado departamento administrativo de energía-conciencia. La mente es muy hábil y tiene increíbles recursos para que el peregrino retrase y eluda ese desasimiento del ego, y proceda a soltar, a soltar y a soltar. Soltar incluso la “necesidad de servir”, tal vez porque el llamado “ego espiritual” vive agazapado, al tiempo que se alimenta del reconocimiento recibido por tal servir. Se trataría de un paradójico “hacer sin hacer”, más propio de la tradición Zen.

Mientras llega el despertar, el camino avanza y se va ascendiendo la montaña. La sencillez y la fuente de amor en el propio corazón, llaman a la puerta. Y entonces, dejándonos ya fluir por la corriente, la mente puede seguir preguntado: ¿cómo simplemente SER?

Silencio es la pregunta, silencio es la contestación.

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0 Comentarios
  1. Iris.224

    4 julio, 2011

    Probablemente la palabra Ser-vir provenga de «dar servicio al Ser».No se puede servir sino se «Es».Cuando realmente uno es con el Todo,puede transmitir este «Don »
    Se puede llegar a eso gracias a la Atención y a la Presencia.
    Al alimentar tu esencia desde la respiración,contemplación y meditación puedes alimentar a otros desde tu experiencia.
    Y…mientras llega el despertar,contemplo en Silencio como todo está intimamente interconectado.
    Y doy Gracias a la vida por ello.

  2. paco

    6 julio, 2011

    (ego espiritual …)
    Hummm…
    Gracias

  3. ¿¿Servir? ¿Consciente? ¿Darse Cuenta?

    7 julio, 2011

    De las 19 acepciones que el DRAE da a la palabra Servir una que me ha parecido interesante para reflexionar es la siguiente:
    10. intr. Entre panaderos y alfareros, calentar el horno.

    ¡Que diferente sería el Servir de Sacerdotes, Gurús, Maestros, Lamas… si simplemente se limitaran a «Calentar el Horno» y dejar que cada ‘pieza’, se hiciera a sí misma!
    Mediante el horno se pone a disposición de ‘quién lo necesita’ la energía que pueda precisar… pero se dejaría a la libertad de cada ‘pieza’ lo que quisiera hacer con ella.
    Es cada pieza la que, con esa energía, fermenta, crece, se achicharra, se endurece, se carboniza, se dora, se cuece, se quiebra, se vidria… en un porceso individual y único…

    Por otra parte:
    Sirvo cuando no soy consciente que estoy sirviendo.
    En el instante en el que me doy cuenta que estoy sirviendo, ¡he dejado de servir!

  4. ¿Plan Evolutivo? ¿Inteligencia de Vida? ¿Dios?

    7 julio, 2011

    “En este sentido, uno pasó por varios jefes. Al principio era servir al Plan Evolutivo, a lo Profundo, más tarde a la Inteligencia de Vida,… y muy a menudo era simplemente servir a Dios.”

    Ninguno de estos Jefes tiene existencia real.
    No existen; no son.
    Son sólo palabras que nombran conceptos elaborados por la mente soñadora del que pretende Servir.
    O que han sido palabras e ideas copiadas y asumidas de las elaboraciones de otras mentes también fantasiosas.
    Como lo real me defrauda, elaboro una idea perfecta ¡y a ese concepto Sirvo! aunque para ello tenga que aparecer como un demente, un cretino que se autoengaña.
    ¿Tiene sentido Servir a algo ‘que no es’, a un concepto que sólo se encuentra en mi mente o en la mente de los que dicen que “Servir es el Fundamento de sus Vidas”?
    Y lo triste es que con esta locura colectiva, nos han engañado a todos.
    En nombre del Servicio a la Nación, o la Paz, o contra el Terrorismo… se están cometiendo, en cualquier rincón del mundo, terribles atrocidades.
    O porque lo manda su concepto al que denominan ‘Alá’ tienen que masacrar a todos lo que, para ese mismo concepto, resulta que son infieles o herejes o ateos (palabras, conceptos).
    Para Servir a una sarta de ilusiones, de inventos mentales, de mentiras… que pueden convertirme en un monstruo al servicio de bastardos intereses injustificables ¡mejor no Servir a nada!

  5. Orion

    8 julio, 2011

    Una manera de pensar crea una actitud ante la vida y creo que lo que más nos ayude a ser felices y a comprender nuestro mundo es lo que a cada uno nos merece la pena. Yo he elegido servir pero no se refiere a servir como exclavo ni sirviente sino ha dar y obrar desde el corazón, cuanto más damos más recibimos aunque solo sea una la sonrisa…el amor es el único antídoto contra las emociones negativas que no nos dejan ser con libertad y luchar por esto si merece la pena.

  6. Leonor

    9 julio, 2011

    Yo elegí la enfermedad y como en una ocasión me dijiste un «sacroficio» (enfermeria). En aquel momento no entendí muy bien, mi ego decia que era algo mucho más grande, era la misión de vida que tanto busqué.
    Ahora sé que la enfermedad, el hambre o cualquier otro problema se elimina si desaparece la causa: la ignorancia. Asi que mi participación en el juego ha cambiado; ahora presto atención a las señales que el Universo coloca en mi camino para progresar en mi aprendizaje y si además puedo compartirlo ¿que más necesito?

  7. ¿Búsqueda? ¿Satisfacción? ¿Felicidad?

    10 julio, 2011

    ¿Qué es lo que busco?
    Es probable que busque alguna especie de felicidad, alguna clase de paz.
    En un mundo sacudido por disturbios, guerras, contiendas, deseo un refugio donde pueda haber algo de paz.
    Y así prosigo, yendo de un dirigente a otro, de una organización religiosa a otra, de un instructor a otro.
    ¿Busco la felicidad, o busco alguna clase de satisfacción de la que espero derivar felicidad?
    Hay una diferencia entre felicidad y satisfacción.
    ¿Puedo buscar la felicidad?
    Tal vez pueda hallar satisfacción pero no puedo encontrar la felicidad.
    La felicidad es un derivado; es un producto accesorio de alguna otra cosa.
    Antes de consagrar mi mente y corazón a algo que requiere grandes dosis de seriedad, de atención, de pensamiento, de cuidado, debo descubrir qué es lo que busco: si es felicidad o satisfacción.
    Y en realidad busco satisfacción.
    Deseo estar satisfecho, deseo hallar una sensación de plenitud al final de mi búsqueda.

  8. Laura

    10 julio, 2011

    Estoy segura que no existe mayor felicidad que la de servir de corazón, en estado puro, con el propósito de ofrecer, con toda la humildad, esa inspiración que la inteligencia nos regala.

  9. Isa

    11 julio, 2011

    Sólo sé que servir, esto de aliviar el dolor o sufrimiento del otro, me hace sentir útil, me hace sentir el sentido de mi vida, me hace sentir en cierta forma acompañada, me hace SENTIR…………quizás me hace sentir que Estoy, al menos, un poco más «despierta»
    Gracias

  10. Maria jesus

    16 julio, 2011

    Es fácil servir al necesitado de ayuda, al agradecido, te hace sentirse bien. La evolución necesita de seres que estén donde tienen que estar, que no se planteen que quiero o necesito, sino que quieres o necesitas de mi, al todo. Una pequeña mejora en una persona con poder, dinero…….. Puede hacer mucho bien a mucha gente, puede sentar cátedra . Para mi servir es vivir, sin planteados nada, respondiendo de la manera adecuada en cada momento( iluminación, intuición………..), y sobre todo no esperar resultados. Al servicio de una vida que ya es inteligente, vivida de la forma mas inteligente, totalmente independiente de estímulos, estar en el ser, desarrollandolo. Gracias

JOSÉ MARÍA DORIA

Presidente-Fundador de la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal y la Fundación para la Educación y el Desarrollo Transpersonal.

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