Mágico vivir

Ha nacido una estrella

Por el 19 marzo, 2012
Hace años tuve el honor de mantener una estrecha relación con el Padre Vicente Ferrer, aquel gran ser humano, cuya Fundación del mismo nombre alivia el camino de una gran población de la India.

Todo comenzó en una de sus cortas visitas a España, momento en el que expresó que la gran estructura de su proyecto en India había crecido veloz, al tiempo que se planteaba una revisión que optimizase al equipo directivo de la misma. Así que al poco tiempo, me dirigí a la sede de su Fundación en la ciudad india de Anantapur para comenzar la labor de acompañamiento y consultoría que allí realizaría mi persona.

Una vez llegado al lugar, tuve ocasión de contactar con los 11 directivos de aquel gran proyecto, un proyecto en el que gravitaban más de 1.000 personas nativas. Y tras las primeras reuniones, comprendí que si el Universo había movido ficha llevándome hasta aquella Fundación, no era tan solo para la labor en principio encomendada. En realidad, pasada la primera semana y tras una serie de reuniones, me pasé a colaborar de forma más “humilde” con una pequeña escuela que alojaba a varias docenas de niños con ceguera de por vida. Allí fue cuando sin saber mucho del tema, pero motivado por apoyar el bienestar de aquellos seres, desarrollé un programa de: “siente tu respiración y sonríe a tus células”, programa que trajo satisfacciones, y a su vez, desencadenó algunos cambios en la labor didáctica de aquella singular escuela.

En las muchas idas y venidas de aquel gran recinto de la Fundación, observé lo que pasaba con los muchos padrinos recién llegados de Occidente y deseosos de sentirse útiles. Me di cuenta de que no era tan fácil organizarlos a todos y hacer fructíferas sus estancias. En realidad sentí que eran los propios indios nativos, quienes indirectamente estaban haciendo algo por nuestras vidas.

No tardé en comprender que eso del “voluntariado” era positivo, pero sin duda alguna en el caso de médicos, cirujanos, anestesistas, personal sanitario, es decir voluntarios que además de trabajar especializadamente, aportaban trabajo, materiales y medicinas. También me parecieron útiles los profesores de lengua española e inglesa, y… pero muy poco o casi nada, la utilidad que podían ofrecer muchos “padrinos”, hombres y mujeres de buena voluntad que se presentaban en Anantapur para hacer algo y “ayudar” a los que nada tenían.

En mi caso dado, y tras tomar conciencia de que a veces tenemos sentimientos exóticos y queremos “ayudar” ingenuamente allí donde quizás menos se nos necesita, opté por girar mi motivación cooperadora y enfocarme en mi propio entorno, es decir, con el “próximo” a mi vida de cada día. Por ello, a mi vuelta decidí comenzar por ofrecer mis servicios de lo que era y tenía a la delegación de la Fundación de Vicente Ferrer en Madrid, delegación tan accesible como cercana. Al poco tiempo mi conexión con Pilar, la valiosa y entusiasta delegada que allí trabajaba, fue siendo cada vez más creativa y empática.

Nuestras conversaciones fructificaron y finalmente elaboramos un proyecto en el que divulgar las bondades de la actitud cooperativa que acabó cuajando en más de cincuenta colegios españoles. Sucedió que los pocos meses, eran ya más de 5.000 niños los que habían visionado y se habían emocionado con el vídeo que un servidor y un gran amigo, habíamos producido en nuestra pasada estancia en la India. Así que conferencia a conferencia y colegio a colegio, expuse con música y otros efectos, la extraordinaria labor humanitaria que realizaba con entrega y compasión, esta gran alma de Vicente de la India.

Aquellos niños fueron tomando conciencia de que también existen otros héroes que no llevan pistola ni tienen súper poderes. Héroes que ni son futbolistas, ni cantantes ni excéntricos millonarios de revista. Supieron que había una clase de héroes, estilo “Vicente Ferrer”, capaces de estructurar proyectos de desarrollo integral en una zona seca y hambrienta. Una zona en la que tan solo un milagro pudo levantar todo lo que logró este santo al aplicar amor inteligente en una India necesitada.

Me resultó muy emocionante ver como tantos niños visualizaban entusiasmados el resultado de unos valores envueltos en el juego de la inteligencia del alma, un juego en el que sentían el gozo de servir a la humanidad sin distinción ni raza. Reconozco que todo aquel programa fue desarrollado son resquicio ideológico o doctrinal alguno. Tan solo allí, en cada entusiasta encuentro se evocaba la compasión que late en el núcleo de la conciencia humana.

Han pasado ya los años… y bien sabemos que todo lo que se vive junto al sabio, deja semillas que un día emergen dispuestas a vivirse como estrellas… Vicente, un día pasado partió al océano de infinitud y conciencia. Paz profunda a quien supo entender la vida como un proceso de amor pleno e inteligencia práctica.

Observo que hoy en 2012 vivimos tiempos de cambio, tiempos en los que muchos seres humanos desencantados de las promesas del tener, buscan enfoques desde los que expresar el sentido profundo de sus vidas. Una búsqueda que a veces conlleva obras altruistas y bien hechas. Es decir, proyectos que emanan del alma humana y que al realizarse, producen una satisfacción honda y  silenciosa.

Pues bien, la semilla creció y La Fundación para la Educación y el Desarrollo Transpersonal es uno de estos proyectos. Su existencia había comenzado en mi alma tiempo atrás como una utopía que algún día deseaba encarnar y materializar. Finalmente, tras un período de gestación en la dimensión sutil, un día “la pera cayó”, las cosas encajaron, y de forma fácil, sus inspiradores la constituimos en la tierra.

En realidad pensamos que la educación resuelve de raíz la mayor parte de los problemas que gravitan sobre nuestras vidas. Y reconocemos que el desarrollo hacia la conciencia transpersonal nos ayuda a comprender que la felicidad que todos buscamos no es una emoción pasajera de exaltación, sino un estado de conciencia que se manifiesta como sabiduría y compasión, un estado esencial que late de dentro a fuera.

Entendemos asimismo que para vivir en coherencia con los valores de bienestar individual y colectivo de manera eficaz: “No basta con hacer el bien, además hay que hacerlo bien”.

Por ello, y en los albores del 2012, la energía creativa se ha unificado y la Fundación ha nacido. De pronto y como si fuese un hijo de luz, sentimos que esa joven vida crece plena, iluminando de desarrollo integral a los seres que en su caminar encuentra.

A nacer trajo inscrita su misión y un propósito de vida que por escrito y ante notario, así se expresa:

Misión

La Fundación para la Educación y el Desarrollo Transpersonal nace desde una vocación de servicio al desarrollo integral del ser humano. Para ello se constituye en el apoyo a la Educación y la investigación científica en el ámbito de la autoconciencia y los valores del ser.

La Fundación FEDT trabaja en el crecimiento humano en sus niveles físico, emocional, mental y espiritual. Un crecimiento basado en el despliegue de sus íntimos potenciales como eje de la solución a los problemas que éste y la sociedad enfrentan.

Al poco de nacer, La Fundación ya tiene cuatro proyectos en marcha que señalan lo precoz de su quehacer y la nobleza de sus causas. Se trata de proyectos que promueven y celebran la cultura de la observación y el silencio como puente a la esencia, una cultura que nos anima a proyectar apoyos, redes de colaboración y relaciones que nos ayuden a desarrollar estas y otras ideas.

Deseamos a esta joven vida fundacional, un desarrollo inspirado y eficaz como el que corresponde a una estrella.

Si deseas respirar en su energía y colaborar con ella, dedica un minuto de tu atención y entra en: www.fundaciontranspersonal.com

Gracias por tu mirada.

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0 Comentarios
  1. Amalia

    21 marzo, 2012

    Me parece una brillante idea la posibilidad de integrar el campo del desarrollo de la conciencia en la educación. Es la primera premisa para un avance evolutivo: educa, reconducir nuestra consciencia desde el comienzo del camino. También, es muy acertado incluir todas las aportaciones científicas y de investigación en el terreno de lo «espiritual». Los últimos descubrimientos científicos nos lleva a replantearnos los viejos paradigmas.
    José María, que» brille » tu estrella y que tu proyecto sirva de inspiración. Gracias por seguir la estela de tu capacidad creativa. Un saludo.

  2. paco

    23 marzo, 2012

    A su servicio

  3. paloma

    1 abril, 2012

    Buenos días:
    Me llamo Paloma. He leído ésto y me ha conmovido. Soy Abogada, he estudiado 10 años para la oposición de Juez, pero desde que conocí el reiki, hice los correspondientes cursos y he llegado a la maestría, mi vida ha cambiado. Ahora tengo un pequeño local en el Escorial, en el que doy reiki e imparto cursos. Esto es lo que sé y pongo a disposición de ésta fundación, para colaborar en su programa, en la medida en que ustedes quieran y a mi me sea posible. También he de decir, que me gustaría mucho, desde hace tiempo, aprender educación transpersonal, y me gustaría acceder a una de esas becas que ofrece la fundación. O beca o intercambio de energías, que no sea dinero, pués no dispongo del mismo. ¿es posible?. Un abrazo

JOSÉ MARÍA DORIA

Presidente-Fundador de la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal y la Fundación para la Educación y el Desarrollo Transpersonal.

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