Hacerse uno con...
Descubriendo

Hacerse uno con…

Por el 13 junio, 2011
En una sociedad de soledad y apertura sexual se habla mucho del llamado “Tantra”. Es decir, de esa línea de conocimiento y práctica yóguica que a nivel popular se entiende como la unión de espiritualidad y sexualidad. Un “combinado nueva era” que fascina a una gran parte de occidentales que, tras siglos de sentirse culpabilizados por un cristianismo que en su día despreció a la naturaleza, la mujer y la sexualidad, encuentran de pronto su “fruta prohibida” al alcance de la mano, y además con un plus de indulgencias en el crecimiento espiritual.

Y de la mano de esta promesa tántrica de fin de semana, nacen convocatorias que ofrecen una nueva sexualidad, es decir, un renovado enfoque desde el que expresar la parte masculina y femenina en el seno de un erotismo consciente. Asimismo se ofrece el descubrimiento de un campo emocional más amplio y profundo que la dependencia propia del nivel prepersonal. Se asiste también a encuentros en los que apreciar el goce de cada pequeña caricia, goce que pronto empalidece aquella sutil cruzada hacia el orgasmo. Al poco, los ejercicios encaminados hacia una expansiva descentralización de la genitalidad, transmutan la energía del deseo instintivo y elevan la frecuencia del recién nacido alquimista interior.

Y de pronto, quien más quien menos, siente que si se enrola en esta aventura de formación, puede tal vez encontrar, además de pranayamas y meditación… una atractiva joven o un prometedor recién separado con quien practicar, y de paso superar soledades y carencias.

A partir de aquí comienza un camino de consciencia de la propia sexualidad, tratando en el caso del varón, no solo de convertir a menudo la eyaculación en inyaculación, sino que además aprende a acariciar y reconocer las ondulaciones emocionales de su pareja, y cuanto menos, a promover y acompañar la ilimitada capacidad orgásmica de las flores recién abiertas.

Poco a poco y de la mano de instructores variados, muchos seres recorren toda la oferta tántrica nacional. Y casi sin pretenderlo, unos y otros comienzan por reconocer su soterrado miedo al abandono y al rechazo, así como todas las sofisticadas defensas que han erigido en su propio corazón ante este no reconocido sentimiento. De pronto un día, el aventajado alumno se desengaña de su viejo anhelo de encuentro con “la persona de su vida”. En realidad, siente el desprendimiento del modelo idealizado de pareja que tanto ha perseguido, momento en el que comienza a cerrar los ojos y permitirse nuevos sentimientos y sensaciones.

Este aventajado alumno, comienza también por reconocer que lo importante no es satisfacer a su pareja, adoptando peinados, estilos y ropa de moda, sino algo tan profundo y trascendente, como hacerse uno con el otro, y desde ahí con el Universo.

Con este “Hacerse uno con…”, acaba de nacer el verdadero Tantra. Parece sencillo de pronunciar: “Hacerse una con…” hacerse uno con…”, y sin embargo es casi un milagro vivirlo. Algunos creen que se dará en la sensación orgásmica de exaltación, y sin embargo, esta vivencia divina y transformadora tiene la firma de un total sosiego y amor. Se trata sin duda de una experiencia de unidad y ternura infinita, que deja pequeño al cumplimiento de todos los mandamientos y virtudes que puedan haberse seguido con anterioridad.

“Hacerse uno con…” es el verdadero mantra de la transformación que nadie puede lograr tan solo con desearlo o hacer largos retiros de meditación siguiendo a un maestro reconocido. Esta reunión sagrada es algo que tan solo “sucede”, y es entonces cuando la vida se manifiesta plena de sentido y benevolencia, al tiempo que todo vuelve a ser perfecto, incluidas las ganas del nivel persona de cambiar ciertas cosas.

De pronto, palabras sagradas tales como: “me perdí en tu mirada…”, “me perdí en tu corazón…” son atestiguadas y reconocidas, al tiempo que ensombrecen al éxtasis endorfínico. En realidad uno sabe que el hecho de “perderse en…”, significa trascender el encapsulamiento del yo, y hacerse uno con todo. ¿Cabe algo más revelador?

Este sagrado suceso es el fundamento de la mística milenaria, un acontecimiento espiritual que sucede de improviso, un acontecimiento que a veces se ha buscado con acciones tales como el ayuno y el silencio, con el ejercicio de determinados yogas, con danzas, rituales, con hiperventilaciones respiratorias, con la ingestión de sustancias psicoactivas, con flagelación y ascética renuncia, con la apertura inesperada del corazón, y claro está, con el abrazo milenario de opuestos que permiten danzar a las almas en el baile del misterio.

Mientras llega el despertar, abramos la puerta a este particular tantra que puede darse en situaciones cotidianas insospechadas, y tan solo en un mínimo de situaciones eróticas de cama. En realidad es el regalo más generoso que la Inteligencia de Vida puede a un ser humano ofrecer. Aquel que lo viva, sabrá que la muerte no existe, y que la verdadera fuente del amor emana de su propio corazón.

Atrás quedarán los libros y los preceptos. Atrás quedarán las promesas de felicidad que ofrece el mundo y sus sofisticadas ofertas. El ser que ha viajado al infinito, aunque sea por unos inefables instantes, sabe que tanto su propio yo como la visión derivada que éste hace del mundo, son un pálido reflejo de lo que ya reconoce como Real.

A partir de esta vivencia, y aunque más tarde se cierre la percepción ampliada con la que ha sido regalado, y “vuelva al mundo”, tendrá una huella en su corazón que le proveerá de una confianza y compasión que ningún sermón por elocuente que sea, habrá podido jamás inspirar.

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0 Comentarios
  1. ASYA

    13 junio, 2011

    Es a través del otro como podemos descubrirnos. Esa es la trampa y el regalo dle misterio del Universo.
    Gracias

  2. ¿Vivencia? ¿Huella? ¿Compasión?

    16 junio, 2011

    «A partir de esta vivencia, y aunque más tarde se cierre la percepción ampliada con la que ha sido regalado, y “vuelva al mundo”, tendrá una huella en su corazón que le proveerá de una confianza y compasión que ningún sermón por elocuente que sea, habrá podido jamás inspirar.»

    Todos los ideales, todas las utopías son una autoproyección.
    El conflicto destruye la comprensión.
    Hay comprensión sólo cuando la mente está tranquila.
    La mente no está tranquila si depende de una creencia.
    La mente no está sosegada si está presa de su experiencia, de sus recuerdos.
    La mente no está en paz cuando quiere convertirse en algo.
    Todo afán por «adquirir» es conflicto.
    Todo «llegar a ser» es un proceso de aislamiento.
    Una mente que se impone a sí misma disciplina, es una mente muerta.
    La mente sólo está en calma si no está atrapada en el pensamiento.
    Cuando la mente esta espontánemente quieta, el amor aflora.

  3. ¿Éxtasis? ¿Encapsulamiento? ¿Hacerse Uno?

    19 junio, 2011

    «De pronto, palabras sagradas tales como: “me perdí en tu mirada…”, “me perdí en tu corazón…” son atestiguadas y reconocidas, al tiempo que ensombrecen al éxtasis endorfínico. En realidad uno sabe que el hecho de “perderse en…”, significa trascender el encapsulamiento del yo, y hacerse uno con todo. ¿Cabe algo más revelador?»

    La consciencia que soy es su propio contenido, o sea, mí pasado, las experiencias heredadas y adquiridas, los conocimientos, las heridas psicológicas, etc.
    La expresión interna de todo eso es el pensamiento psicológico que adquiere su identidad como mi “yo” en el centro de esa consciencia.
    Mi “yo” expresa todos los movimientos del contenido, nada hay en mi “yo” que no sea producto y manifestación de ese contenido.
    En ese “yo”, se reflejan y asumen identidad “personal” el miedo, la búsqueda de placer, de seguridad, el odio, la codicia, la envidia, la ambición, la adquisividad, el apego, etc.
    Todo lo que está en la consciencia colectiva de la humanidad, y lo que contiene mi consciencia particular (la cual es ése contenido y nada más) reacciona permanentemente a los estímulos y retos de afuera y de adentro.
    Y eso constituye lo que pienso, lo que siento, deseo, acepto o rechazo.
    Son movimientos complejos, cada uno de ellos es la suma de muchas reacciones activadas por los estímulos.
    El intercambio entre mi consciencia particular y la consciencia del mundo es constante, y una es la otra.

  4. lucia

    1 julio, 2011

    lo real por mas alla que este,cuanto mas lo esta,mas los sentidos lo atraen para explicarlo,

JOSÉ MARÍA DORIA

Presidente-Fundador de la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal y la Fundación para la Educación y el Desarrollo Transpersonal.

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