Observando

Humillados por las arrugas

Por el 13 septiembre, 2010

Cuando usted se mira al espejo y descubre una arruguita o varias, ¿cómo se siente?
¿Piensa todavía que los viejos están acabados, y que mejor ponerlos en su estéril recinto?
¿Espera un día por fin retirarse, y dedicarse al topicazo de que el buen vivir es hacer nada?

Una de las razones por las que este modelo sociocultural, tan mercantilista como consumidor, se enfrenta a la decadencia y al desmoronamiento, es por su insólita concepción de la vejez y el consiguiente tratamiento que a esta se le depara. De entrada, la palabra “viejo” ha sido asociada de forma casi inconsciente, a inútil, inservible, lo que estorba y merece ser apartado. Reconozcamos la compasiva lucidez del que propuso llamar a este colectivo: Los Mayores.

Este sistema de vida totalmente basado en el consumo y la gratificación adictiva, se ve obligado a poner la etiqueta de “new model” hasta en el cepillo de dientes que reponemos. Una manera elocuente de concebir la vida como un recambio acelerado de utilitarismo, al tiempo que nos vendamos los ojos ante las leyes del equilibrio y la inclusión universal.

¿Pero es que todavía esta nueva sociedad de comidas rápidas y azúcares saturados, no se entera de lo que decían nuestras abuelas que: “Más sabe el diablo por viejo que por diablo”?, ¿acaso hemos olvidado que el Consejo de Ancianos, fue un referente de sabiduría, entre otras cosas, para tener en cuenta que: “Los que olvidan su historia, están condenados a repetirla?

¡Viva el progreso! De verdad. Apoyemos la investigación e incluso el vértigo de reinvención tecnológica, miremos hacia delante sin olvidar los errores o aprendizajes cometidos, seamos abiertos y mantengamos el paradigma de constante optimización, sigamos descubriendo y comprendiendo, pero ¡Atención! No cometamos el error de despreciar la sabiduría que encarnan los que han recorrido ya el camino. Si la vida todavía los mantiene ahí, es entre otras cosas, para hacer latir su ecuanimidad e irradiar esa sabiduría inherente al anciano primordial.

Otra cosa es como llega cada uno a la vejez y, si hubo algún día en nuestra historia previa en la que apostamos por la carrera clave de la vida: La sabiduría. Algo que determinará cómo nos sentimos al pasar de los 60 o 70, ¿nos sentimos frustrados, malhumorados, desmotivados para seguir aprendiendo, para seguir aceptando, para seguir abriendo mente y corazón?, ¿o bien nos consideramos caducados y deprimidos? Recuérdese que la sabiduría es una combinación excelsa entre amor y lucidez que no se puede acelerar con abonos de laboratorio.

Observemos a las mujeres que pasan de 50, y a poco que atravesemos las apariencias, comprobaremos que tras ejercer de madres, es decir de amantes profesionales de día y de noche, y tras cerrar ese ciclo tal y como es sano hacer, se enfrentan a la marginación del gran amor que rebosan dentro, y a menudo, a la dificultad de encontrar a quien entregarlo. Se trata de madres que incluso están comenzando a soltar ataduras con sus parejas, madres que permaneciendo llenas de vitalidad, amor y espiritualidad, son plenamente capaces de dar y darse de forma mucho más amorosa y consciente que en etapas precedentes de inmadurez emocional. Son un colectivo que podría asesorar emocionalmente a las jóvenes mamás y parejas conflictivas. Honremos a estas asesoras del alma, desgraciadamente infrautilizadas por una estupidez sociocultural que se vive fascinada por el recambio hacia pieles tersas, culos clónicos, corazones acorazados, y mentes oscilantes y apasionadas por el culto a lo superficial.

Y veamos a esos hombres mayores de 60, seres que han centrado sus vidas en el trabajo, sin a veces cultivar la necesidad de crecer, de desarrollarse, y de cambiar, muriendo y renaciendo una y otra vez. Sin embargo son muchos los seres que llegan a esta edad con gran capacidad de observar, analizar, y orientar a los inmaduros que aún caen para aprender. Grandes asesores de la dirección vocacional, expertos en la apertura de las puertas del mundo, asesores de las formas más competentes para lograr eficacia en el logro de objetivos.

Los “mayores” están ahí, están ahí para aportar su experiencia, su energía de conocimiento y así evitar caídas y repeticiones dolorosas e innecesarias de los que “van de ida”. Están ahí como portadores inteligentes y tiernos de una realidad que van asumiendo: la decadencia de un yo que se arruga, que engorda, que enferma, que se cansa, que ya no funciona como antes… toda una cadena de pérdidas con su consiguiente duelo, un duelo asumido no solo por los recursos que les dota la Inteligencia de Vida, sino porque se dan cuenta que conforme se cierran las puertas de su anterior identidad, se abren otras más profundas, cargadas de una comprensión y un amor consciente que ninguna sustancia ni tecnología puede igualar.

¡Atención Sociedad de este incipiente siglo XXI! Si te olvidas de rendir culto a tus mayores, y no los reconoces como el silencioso patrimonio espiritual de la Humanidad, no solo perderás el cordón iniciático que te mantiene sutilmente unida con el camino de “vuelta a casa”, sino que te perderás en el laberinto de las ilusiones y repetirás curso en consciencia.

¿Se dio usted ya cuenta de que la carrera del futuro es la de aprendiz de sabio?
Hombre y mujer de este siglo, ¿hay mejor inversión?

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0 Comentarios
  1. luz

    13 septiembre, 2010

    Descubrir, comprender, integrar y respetar cada surco, por todo lo que ello conlleva de experiencia y sabiduría, es lo que capto del seguimiento consciente y compartido. Gracias a Los Mayores que se dedican a tejer, entre los que me incluyo.

  2. Patricia P

    13 septiembre, 2010

    Hola a tod@s,
    la semana pasada me entrevistaron para consultora de formación y me dijo la directora que era una pasada, que le encajaba de forma increíble formación y experiencia, pero que claro una chica más jovencita (tengo 39)se conforma con menos dinero y tenía que sopesarlo, pero que le flipaba mi curriculum…como se cuadra??? Cómo adquieres la experiencia, con el chupete?
    Besitos

  3. Leonor

    13 septiembre, 2010

    ¡Que distinto (por lo menos para mi) es utilizar el término «viejo» y «anciano»!.
    Cuando algo se ha hecho viejo y resulta inútil te deshaces de ello y consigues algo nuevo ; esto es lo que parece que dice una sociedad consumista e industrializada, en donde un ordenador cuando llega a casa ya está pasado, ya hay un nuevo modelo, más rapido y más completo. ¿Esto es aplicable, también, al ser humano?. Quizás sea una soñadora e idealista, pero creo que los ancianos han ocupado, ocupan y ocuparán un papel muy importante en la sociedad, como portadores y transmisores de la sabiduría. Para ello no es necesario tener un cuerpo atlético y sin arrugas, sino haber vivido y seguir amando la vida

  4. luz

    15 septiembre, 2010

    Pensar que la edad es un obstáculo para amar, o que incluso no se pueda amar despues de haber padecido pérdidas importantes, es un error. Sin ir más lejos, mi madre, que además de compartir con su novio, viajes, visitas al médico, compras o juegos, han decidido vivir juntos y desde entonces estamos todos (las familias de ambos, hijos y nietos) mucho más tranquilos y felices; digamos que se ha expandido el amor, es una realidad que estoy viviendo.

  5. ruth

    16 septiembre, 2010

    Siempre habrá y siempre ha habido, gente que valora más el exterior al interior, aunque la sociedad cree un modelo unico y juvenil de belleza y nos abasallen con los mil productos y cirugías posibles para parar el tiempo,la elidad es que sirven para poco y solo consiguen estatuas de bronce con pies de barro, menos mal que nos hacemos mayores sobre todo de pensamiento por que con suerte las personas obsesionadas con su físico se vuelven más humildes y descubren el poder del interior la única base de la felicidad. Esto se agrava si eres mujer, ahora tenemos que ser las super womens ser guapas, simpáticas, dulces, buenas madres y en la mayoría de los casos cuidar de nuestra casa y trabajar, ya esta bien….cuantos anuncios salen con chicos en cueros y cuantos de chicas y ls productos de limpieza a quien van dirigidos…las mujeres hemos evolucionado y se nos sigue tratando como objetos supeditadas a un hombre. Hay sociedades en paises subdesarrollados que son matriarcales y a la mujer se la respeta.Estamos ciegos y no valoramos nada en cuanto a como se trata a los mayores prefiero omitir, pero lo que damos recibiremos asi que cuidemos a nuestros mayores y todas las personas como nos gustaría que nos tratasen.
    Un saludo a tod@s.

  6. Thania vanessa

    16 septiembre, 2010

    Hola, saluditos a todos.
    Tengo 25 años y siempre, me ha gustado estar cerca de las personas mayores, megusta escuchar las historias de vida que tienen, son tan fantasticas y no puedo ententer a las personas que reniegan de estos seres inundados de sabiduria y experiencia, desde pequeña pasaba mucho tiempo platicando con mis abuelos, esto me en seño arespetarlos y a amarlos.
    Que dios bendiga a todas las personas mayores, los quiero mucho, besos a todos.

  7. yara

    22 septiembre, 2010

    Estoy totalmente de acuerdo.
    Me cuestiono porqué valoramos tanto : edificios, cuadros, escritos, incluso objetos de hace cientos y miles de años; podemos hasta gastamos cantidades importantes de dinero en investigaciones, visitas al Coliseo de Roma o el Louvre de París ; porqué esa ansia de conocer lo que eran nuestros antepasados, lo que había, lo que hacían…Y me parece genial , mágico , emocionante que busquemos y queramos aprender de todo ello ; lo comprendo y comparto.
    Ahora bien , hay algo que no logro entender : porqué no valoramos igualmente a ese gran hombre o mujer que conocemos , que ha vivido mucho , que puede hablarnos con toda la paciencia del mundo de cualquier tema, que tenemos a nuestro alcance ; en ocasiones hasta en nuestra propia casa.

  8. paco arana

    23 septiembre, 2010

    La vida se teje con hilo fino
    La vida es un traje a medida oyeee

    La vida , no tiene partones ,no no no no no .
    La vida, con hilo y aguja , pasa l avida pasa la vida pas pas pas pas pas.
    ( makako en su disco ingrávito)

  9. paco arana

    23 septiembre, 2010

    No hace mucho en una clase de alemán, me enteré con asombro de que los alemanes, apadrinan a ancianos.
    Si.Como suena , una imagen , la del apadrinamiento que parece estar ligada a los niños , también es tenida en cuenta para los ancianos sin recursos entre los teutones.

    Me pregunto si los excesivos requisitos que piden para poder aplicar tu voluntad de servicio y altruismo a la hora de plantearte apadrinar a un niño, son lo mismos a la hora de apadrinar a un «viejo».

  10. Lorena Quintero

    10 diciembre, 2010

    Super esta info,..para las arrugas utilizo varios productos,.. los pueden ver aquí… http://www.boticadelapiel.com

JOSÉ MARÍA DORIA

Presidente-Fundador de la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal y la Fundación para la Educación y el Desarrollo Transpersonal.

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