La plegaria
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La plegaria

Por el 25 julio, 2011
Hace días una profesional de la Psicología me contaba que tenía ganas de volver a rezar, pero al mismo tiempo se preguntaba qué y cómo rezar. Tras reflexionar con ella acerca de cuál era su verdadero propósito, no tardé en saber que lo que estaba realmente buscando, era una manera actualizada y coherente de dirigirse a ese dios tan abstracto como infinito, al tiempo que daba salida a su intimidad existencial.

Me confesó que de pequeña rezaba a un Dios más bien “gran padre” que estaba en los cielos, y que incluso tal hábito había sobrevivido hasta hacía poco tiempo en forma de peticiones fervorosas y creativas. Me dijo asimismo que tales peticiones brotaban espontáneas y que en realidad eran bastante diferentes a las formulaciones cristianas del “padre nuestro” y el “ave maría”, formulaciones que ya casi ni recordaba. Comentó asimismo que se sentía consciente y racional, y que de alguna forma, no quería seguir siendo “hija” de un gran padre ajeno a ella, sino más bien reconocer lo divino en su propia esencia.

¿Con qué nuevas palabras podría rezar? En realidad quiero tener una relación con lo divino que sé que soy, pero que por más que trato no siento que lo soy. Me gusta estar conmigo, tengo una gran vida interior, y cuando miro el cielo o respiro en la naturaleza, bien sea en una tormenta o desde cualquier valle al amanecer o atardecer, me siento elevada y quiero compartir mis emociones más íntimas y recónditas con eso que sé que “todo-lo-sabe-y-es”.

No es cuestión de creencias, las creencias ya se me han quedado cortas, sé que estas son puramente mentales y además programables. Mi ser actual exige mucha más coherencia y profundidad, la coherencia que nace de la certeza en saber lo que ES, la certeza que me brota tras haber experimentado lo que intuyo y siento tras la cápsula de mis sentidos.

Busco las palabras que abran mi corazón y a su vez proporcionen esperanza, palabras capaces de hacer realidad la clemencia que mi ser precisa para sanar la herida de la separación y de la soledad de lo que anhela volver a casa. En realidad quiero un milagro, sí, eso, un milagro con todas las letras, y no sé como pedirlo…

Tras escucharla, me pregunté qué sucede cuando uno quiere aflorar en su más honda soledad su intimidad existencial, y para ello quiere echar mano de un dialogo esclarecedor con dios. Un dios que dada su condición, siempre estará listo para escuchar sin cita previa, un dios que además promete ese amor incondicional que no precisa de mérito alguno ni condición.

¿Y qué hacer cuando finalmente optando por verbalizar las inquietudes sutiles del alma al dios más completo que la mente es capaz de proyectar, se da uno cuenta de que el hecho de caminar ya sin credos ni doctrinas, hace más difícil elevar una plegaria sin crear dualidad entre el “yo criatura”, y un “Tú, dios  externo”?, ¿qué decir entonces cuando lo único que queremos es abrir el corazón a la paz profunda?

Viene a mi mente aquel cuento en el que los piratas para abrir la puerta del lugar en donde guardaban el tesoro, pronunciaban las palabras mágicas: “Abrete Sésamo”, y las puertas de inmediato se abrían. Solo aquellas palabras y no otras abrían la puerta del tesoro.

Sin duda un cuento milenario de sabiduría que ha sobrevivido a terremotos y culturas para recordarnos algo importante, tal vez recordarnos que hay un click que hace milagros. Recordarnos que el tesoro que buscamos, tesoro que tal vez no es otro que una mente creativa y sosegada, puede abrirse si somos capaces de pronunciar “la palabra”.

Al poco, dejé a un lado mis consideraciones y escribí para ella una oración al Dios del Universo, invitándola a que cada día y cada noche crease en palabras lo que había en su hondo sentir.

Dios del Universo

Te reconozco como causa primordial de todo lo que sucede.

Reconozco asimismo la honda soledad que siente mi persona como algo que quiero cambiar.

Eres testigo y asimismo te honro como el Misterio desde el que ese cambio es posible.

¿Qué preciso para encontrar la paz interior y calmar la sed de unidad que me abrasa?

Primero que me escuches, aunque ¡Qué paradoja! Porque sé que yo soy Tú,

Y porque también eres el creador de estos sentimientos y palabras que ahora emito.

No en vano sé que sabes y creas lo que ahora siento y quiero, lo que ahora elijo y anhelo.

Lo que realmente ahora quiero es encontrarte en mi corazón,

quiero sentir la paz en esa sutil conexión Contigo y aliviar para siempre mi desamparo.

Tu bien sabes que siento una gran ternura aprisionada en mi corazón,

ternura que sin Ti en él, no podré expresar a ningún ser vivo.

Todo lo bueno que quiere salir de mi ser, lo que me permitiría vivir en plenitud y armoniosa amistad con la humanidad, sé que precisa de un extraño click que no encuentro.

Sin embargo siento que si ahora lo elevo hacia tu dimensión… podrá ser activado

Actívalo pues. Permite… Haz a través de mí, y encuéntrame.

Ya he vivido suficiente dolor y contracción tan solo por no sentirte.

Siento legítima mi oración. Ya es tiempo, y lo pronuncio.

En realidad eres Tú en mí quien pronuncia estas palabras para que ahora suceda el milagro.

El milagro de sentirte dentro, de sentirme en Casa.

El milagro de saberte irradiando silenciosamente calor en mi pecho.

Presencia, quiero Tu Presencia en mi corazón. Y ya nunca más olvidarte.

Lo demás… da lo mismo. Solo Tú. Amor de amores.

Gracias

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0 Comentarios
  1. paco

    25 julio, 2011

    CENTRO NUESTRO

    Centro nuestro que estás en mi cuerpo
    santificada sea tu alma
    venga a nosotros tu luz
    lo que sucede conviene en la tierra como en el cielo
    enséñame a hornear el pan de cada día
    enséñame a perdonarme para perdonar a todos
    pemíteme escuchar mi intuición y ser consciente
    yo soy transpersonal

    amén

  2. ASYA

    29 julio, 2011

    Sin duda la oración es un medio para hablar con nuestra dimensión espiritual y aquello que nos trasciende.

    gracias Jose MAria por hacer ver que las oraciones no han pasado de moda, solo hay que reinventarlas!!

    Un abrazo a todos!!
    Que asi sea!!!

    Namaste

  3. Mariell

    11 agosto, 2011

    Como si hubieras sido escrito para mí.. Gracias!

  4. africa

    16 septiembre, 2011

    Gracias!!!!!
    Estoy pasando por esa misma etapa y tus palabras me han dado la luz necesaria para ver ese nuevo enfoque.
    Como dice Mariell, como si las hubieses escrito para mí.
    Me siento muy afortunada de haber descubierto tu blog hace unos dias.
    Tus palabras resuenan en mí.
    Una y mil veces GRACIAS

JOSÉ MARÍA DORIA

Presidente-Fundador de la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal y la Fundación para la Educación y el Desarrollo Transpersonal.

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