Quiero un milagro
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Quiero un milagro

Por el 5 septiembre, 2011
¡Quiero un milagro! Decía una alma amiga que recién exiliada a los mares del Sur, anhelaba salir de ese pozo del “sinsentido” en el que deambulaba perdida. Reconozco que en los últimos años, su cabecita estructurada y su noble corazón herido, han ido haciendo importantes  avances hacia el abrazo con ESO que habita en el muy dentro y que nunca cambia.

Sin embargo, y a pesar del tesón y entrega al camino, sus palabras en Luna llena no eran otras que las del llanto, la impotencia y la desesperanza. Junto a estos sentimientos de tormenta, esa alma amiga elevaba una sutil plegaria a lo inefable, expresando ya tan sólo, un último deseo:

¡Un milagro!

Observé la necesidad de lo numinoso que ella sentía, necesidad aparecida tras haber intentado todo lo razonablemente abordable para no vivirse contraída y sufriente, algo que la estaba conduciendo hacia una petición para ella antes inconcebible, un milagro, un suceso mágico y la vez divino que tras la propia rendición, convocaba a una parte muy honda de su ser, una parte intuitiva y trascendente que anteriormente tan solo conocía a nivel intelectual, pero que nunca atrás había sido realmente transitada.

Bajo esa gran Luna de verano, su alma no quería otro parche para tapar el pozo en el que se encontraba. Lo que intuí que verdaderamente latía tras escuchar su transpersonal petición al Universo, no era otra cosa que un nacimiento renovador, una nueva mirada, una nueva identidad desde la que mirar tal vez incluso las mismas cosas que había dejado atrás, pero ahora vivenciarlas sin prejuicios ni suposiciones, como si fuera la “primera vez”. Una grata vivencia que tan solo con el puro concurso de su inteligencia egoica, no podría jamás realizar.

Observé que la angustia y el bloqueo que estaba enfrentando su vida, no era cuestión marginal de mala suerte o inesperada desgracia. No, en realidad poseía el mismo sabor que conlleva todo lo que sucede, todo lo que aparece como manifestación de esa inteligencia evolucionaria y creadora. El dolor no es ajeno al crecimiento en el actual diseño de ser humano. En realidad, el nacimiento de un nuevo ser, ni es algo fácil para la madre ni para la propia criatura.

El crecimiento evolutivo enfrenta a veces momentos terribles de tormenta, momentos que no solo anuncian el nacimiento de la nueva identidad, sino que además conllevan esa muerte del anterior programa, y la aparición del nuevo nivel de mirada.

La agonía del anterior ciclo en esa alma amiga no hacía otra cosa que señalar la muerte del viejo programa mental. Lo nuevo suele anunciarse mediante sus ecos, pero el miedo a vivirse desde el corazón, resiste el anuncio transformador de la inminente Gracia.

Observo asimismo como en su vida, las pastillas, las terapias, las huidas, las defensas, los ayunos, los libros y las escapadas… no habían podido tapar ni aplazar lo que un día se convocó en sagrado voto, y lo que ahora se anunciaba inevitable: el salto a un nuevo nivel de conciencia desde el que dejar atrás turbulencias emocionales larvadas por el miedo, el victimismo y la manipulación; es decir, flecos de inmadurez que conforman programas de infancia que a menudo como lastre familiar, el futuro iniciado, ha elegido soltar y dejar atrás.

Tal vez no se pueda hablar de un “precio” a pagar por el acceso a un nivel más amplio y profundo de conciencia, pero el crecimiento y la maduración acelerados conllevan un rito de paso que a menudo viene acompañado de angustia y muerte durante el tránsito iniciático.

Vienen a mi mente episodios sagrados de la antigua cultura egipcia y el misterio de las grandes iniciaciones de sus esotéricos sacerdotes, sacerdotes que en aquella inaccesible estancia de la Gran Pirámide, conocida como “Cámara del Rey”, morían simbólicamente en el frío sarcófago que los recibía.

Aquel iniciado egipcio que había decidido ampliar y servir, sabía que con esa decisión misional de vida, no solo se enfrentaba a las duras “pruebas” del camino, un camino que una y otra vez le conduciría a episodios de soledad y aparente sinsentido, sino que además padecería la agonía de su vieja identidad como antesala del gran amanecer.

Y también ahora se hacen presentes aquellas palabras de Vicente Ferrer, ese contemporáneo servidor de la Humanidad que en la seca y empobrecida región india de Anantapur, se topó de frente con la soledad y el desposeimiento absoluto. Y según afirmó más tarde, desde la más pura incertidumbre, de pronto, vio en la pared de aquel viejo y vacío galpón en el que se alojaba, un insólito letrero que decía:

“Espera un milagro”.

Vicente al verlo allí se emocionó, y el milagro, a los pocos años sucedió. Su Fundación desde la más pura nada, construyó en pocos años más de mil escuelas, varios hospitales y tantas e inesperadas materializaciones del milagro que en su corazón desesperado, un día se atrevió a invocar. Tal vez todavía tras su reciente transición resuenan sus palabras:

¡Atrévete! Atrévete a mirar al cielo estrellado de la noche y pedir a voz en grito tu milagro.

Un milagro que de nuevo irradie esa luz que eres, y que tan a menudo olvidas ser.

La tormenta pasa y tras el momento más oscuro de la noche, aparece lo que siempre es y será.

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0 Comentarios
  1. añil

    6 septiembre, 2011

    Termino la lectura con lágrimas en los ojos porque si la hubieras escrito para mí no habría sido más certera.
    Gracias por las palabras que dejas y que ayudan a todos los que andamos pidiendo el milagro.

  2. PepeQ

    6 septiembre, 2011

    Qué buen ejercicio de humildad reconocer la posibilidad del milagro. Pedir con entrega y compromiso a ese profundo proyecto de Vida que todos hemos venido a experimentar.

  3. Lola

    7 septiembre, 2011

    Un Milagro…
    Eso es lo que me llegó cuando lo ví…lo percibí.. habló.
    Descubrir el Kayzen de Ecuador…
    El José Maria Doria de los Andes, en la Naturaleza Amazónica…de la Pachamama.
    Un Ser comprometido con la Conciencia, el Despertar de la voluntad profunda, de la conexión con nuestra esencia…del desarrollo transpersonal desde el Origen.

    Me llegó la «Visión»…la Alianza…la ayuda mutua que estos dos mundos…»El Originario y el Desarrollado», pueden hacer por la humanidad.
    Esto es «EL MILAGRO…» si esto se da, si esta Alianza se crea, si esto puede ser la primera semilla de «integración planetaria»…deseo formar PARTE Integrante .

  4. Asya

    11 septiembre, 2011

    Sin duda hay algo mayor que nos trasciende. Se llama Humildad a reconocerlo y reconocer que esa mente que tanto cultivamos es efimera y tan cambiante como las olas del mar. Gracias por atreverte a decir cosas que otros por timidez protegidos en un racionalismo feroz no se atreven. Pero el mismo Nietzsche a la hora de su muerte reconocio la existencia de Dios, si , ese filosofo que dijo «Dios ha muerto».

  5. Hesperia

    11 septiembre, 2011

    Gracias!!
    Porque este blog ha supuesto para mi la salida de un proceso de sombra y me ha permitido conectar con todo mi potencial que se hallaba dormido. Este blog ha sido como el beso del principe que despertó a esa princesa cósmica que llevo dentro. Gracias por este milagro.

  6. carolina

    12 septiembre, 2011

    Estas palabras son para mi como una mañana de primavera, como un sorbo de agua bendita , me hacen sentir serena y tranquila. Gracias por ese paz que trasmiten tus palabras.

JOSÉ MARÍA DORIA

Presidente-Fundador de la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal y la Fundación para la Educación y el Desarrollo Transpersonal.

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