Cabezas y Corazones ¡Hagan Juego!
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Se abre la sesión. Cabezas y Corazones ¡Hagan Juego!

Por el 30 enero, 2012
La elección de pareja parece ser fruto de un reparto de cartas con tan solo dos palos: corazones y cabezas. A partir de ahí, unos buscan a los otros y comienza el juego de armonizar diferencias. Al principio, cada palo alucina con el otro y celebra excitado su llegada. Más tarde llegan los juicios y rechazos al compatibilizar el enfoque de un ver, sentir y hacer lo que nada tiene que ver con la propia gafa. Por último, si el juego ha sido bien trazado, cada uno pasa un tiempo ensayando el papel del otro y, finalmente, misión cumplida, la completitud funciona.

¿En cuál de los dos tienes más acentos con tu actual pareja? En esta ocasión y aunque todos las personas tenemos toques de uno y otra, no vale repartir porcentajes, sino captar el acento global de la partida  que más o menos toca.

Veamos, los corazones parecen más vulnerables y juegan a sensibilidad, afecto y entrega. Las cabezas parecen más duras, y operan desde la eficacia, el orden y la independencia. En realidad son las cabezas las vulnerables, y por ello se blindan como defensa a su sensibilidad aguda. El caso es que los corazones aunque parece que necesitan al otro y se apoyan, tienen más recursos de lo que parece, en realidad fluyen sin planificar y tratan de evitar el caos, armando el rompecabezas.

Los corazones desean complacer, se rayan ante la violencia y toman medidas de introversión cuando el peligro acecha. Las cabezas por el contrario saben que a poco que se entreguen y concedan, perderán el efímero mando que manejan, un aspecto por el que poniendo inteligencia avanzan activas como sea. Los corazones sienten, las cabezas piensan. Y ambos buscan atención plena.

A veces los corazones que tanto sienten, parecen tímidos. Y las cabezas que tanto calculan se manifiestan “lanzadas”. Unos echan de menos el abrazo vinculante que los protege, y las otras el poder que les confiere el salir de la ignorancia. Los unos desean querer y ser queridos, las otras no reconocen tal necesidad, por lo que se ocupan de abrir abanicos de opciones, no vayan a ser abandonadas.

Para unos será el abrazo afectivo lo que les “pone”, y para otras el poder de ejercer sus talentos en la plaza, energías ambas que reflejan el baile de opuestos que nos regala este planeta dual en el que no tenemos otra que reconocer, aceptar e integrar diferencias.

Lo más curioso de todo esto es que los corazones tienen la cabeza muy dentro, y lo mismo pero al revés, les sucede a las cabezas. Entonces ¿de qué va el juego? Pues tal vez de descubrir que eso que está fuera, es una parte de uno que al exterior se proyecta. Recordemos el arcano mayor de La Templanza: la cabeza en el corazón, y el corazón en la cabeza.
En la medida que reconozcamos que en realidad somos ese opuesto manifestado en quien de cerca nos acompaña, llegaremos a la conclusión que es mejor tener los defectos que vemos en el otro bien a raya, es decir, bien mirados ahí cerca pero en la distancia justa con nuestra pareja. Comprenderemos que precisamente tales defectos que nos parecen insoportables, resulta que al descubrirlos como propios, son justo el gran servicio de maduración que ejerce nuestra querida y odiada pareja.

Al parecer el juego está en descubrirse poco a poco en el otro, justo en lo que uno cree no ser, sin duda todo un camino que tiene que ver con el reconocimiento, y la aceptación e integración de la propia sombra.

Lo normal ante lo que nos irrita es echar los balones fuera, y pensar que no hay quien aguante a la persona que acompaña nuestra existencia, sin embargo cuando tenemos en cuenta que todo lo insoportable que vemos en ella, está en el interior de nuestra persona, las cosas cambian, y entonces preferimos tener todo ese mal rollo, delante, fuera y a raya.

El juego de las polaridades está servido. ¿Objetivo? Aflorar dentro lo que uno en la vida acompaña fuera. ¿Cómo? Con un kilo de compasión, paciencia y autoconsciencia. Aún así habrá que pinchar la arrogancia y el particular catálogo de exigencias. Convoquemos a la humildad y reconozcamos que cuando cese la galerna, volveremos a apreciar lo que un día nos unió en la aventura de la conciencia.

Ataques de ego los tenemos todos, pero también recursos para abrir el paraguas y esperar que pase la tormenta. A veces, conviene retirarse, y otras lograr estar presente, sosteniendo, lo más callados posible, mientras el otro saca sus demonios y pone en orden su casa.

Los corazones son cooperativos y colectivistas, las cabezas se expresan individualistas y competitivas. Los unos velan por la salud del grupo, los otros superan marcas y ambos al final benefician a la comunidad entera. En realidad el corazón parece más femenino al tiempo que los valores masculinos parecen venir de la cabeza. A veces los hijos se cruzan y si el padre es corazón, la hija sale amorosa y cooperativa, al tiempo que el hijo pilla el programa de la madre, tan masculina y cabecita como ella.

El corazón se muestra caótico pero perseverante, la cabeza parece tener ideas claras, pero con más facilidad abandona. Uno es algo lento y de largo recorrido, la otra es rápida pero en distancias cortas. Mientras que el corazón tiene motivos para ser y moverse, la cabeza busca estímulos que la enciendan. A veces los unos aman porque sí, porque se sienten protegidos por quien maneja agenda, al tiempo que las cabezas aman tan solo porque admiran, y precisan de cualidades ahí fuera que “devuelvan” y justifiquen su presencia.

Los corazones unen y relacionan, las mentes clasifican y analizan. Y el trabajo de ambos es integrar en una síntesis perfecta, lo que cada cual ve en el otro y antes no expresaba. La vida es extraña, nos regala la mitad implícita y la otra mitad expresa. Gran trabajo ese de la pareja, ya sea de amigos, de amantes o de familiares de la manada.
Los corazones se adaptan, las mentes exigen y condicionan. Los corazones tienden a disolver y soltar, las mentes por el contrario coagulan y centran. Los unos cantan y crean, las otras organizan y controlan. Y así como la cabeza conduce el carro, el corazón inspira la jugada. Mientras que la una piensa, discierne y cavila, el otro intuye, fluye y abraza. Y ambos se dirigen a la conciencia despierta.

Dos realidades aparentemente separadas que no existirían la una sin la otra. Y sucede que conforme el contacto con el otro avanza, nos reconocemos corazón y cabeza. Gran boda alquímica la que nuestros opuestos internos celebran.
Herman Hesse, aquel visionario que escribió Shidarta, decía que el mundo estaba conformado por dos tipos de personas: los racionales y los piadosos. Pues bien, el gran juego está servido, es tiempo de reconocer dentro, tiempo de abrazar e integrar, tanto lo que nos gusta como lo que no nos gusta, de la persona o comunidad que más cerca nos opone y acompaña.

Los seres evolucionan veloces. Y en el gran juego se ve cada día un mayor número de personalidades integradas. Se trata de entidades que bailan con los opuestos internos y se relacionan desde la afinidad y las resonancias.  Bienvenidas pues las naranjas enteras.

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  1. Amor Integral

    30 enero, 2012

    UN REY, AL FIN Y AL CABO…

    ERASE UNA VEZ un rey de un reino muy lejano. Sus súbditos y las gentes de aquel hermoso lugar lo adoraban mucho, pues éste se caracterizaba por su amabilidad, cercanía y comprensión. En realidad, era un rey bastante peculiar, ejercía su mandato sin órdenes ni coacciones, tampoco necesitaba recurrir a la fuerza para mantener la armonía entre los suyos. Muy al contrario, presumía de establecer relaciones respetuosas e incluso de colaboración con quienes le rodeaban. Efectivamente, la armonía y la cordialidad parecían envolver con una dulce fragancia aquel entorno. Y como no… a él le gustaba darlo a conocer al mundo entero. Se enorgullecía de sus virtudes y no perdía ocasión para invitar a quien topara por el camino a que visitara aquel maravilloso lugar.
    Un día, tras un largo y tortuoso camino, una bella dama fué a parar, exhausta y abatida, a las puertas de la fortaleza de su majestad. Tocó en la puerta y pidió un poco de ayuda. Necesitaba arropo y descanso para poder seguir más adelante su camino. No tardó mucho en quedar embelesada con aquella gratificante atmósfera. Ella, que acostumbraba a dar por cierto aquello que se le presentaba a primera vista, quedó maravillada con la generosidad y entrega de aquel monarca y su gente. “¡Ésto es lo que el mundo necesita!”, se repetía constantemente, cada vez que descubría un nuevo matiz de tan dedicada actitud.
    Pasó cierto tiempo antes de emprender de nuevo su camino. La joven dama, preparó sus enseres y organizó el equipaje para volver a retomar su viaje. Su corazón se vió, entonces, inundado de una comprensible tristeza por tener que abandonar aquel lugar y aquellas gentes tan amables. Pero ante su inminente partida, algo la sorprendió.
    Mientras se dirigía, equipaje en mano, hacia las puertas que un día le abrieron con tanta dulzura, observó que casi nadie la acompañó a despedirla. Tan sólo unos pocos lugareños siguieron mostrándose amables y respetuosos. Al resto, simplemente, parecía habérselos tragado la tierra. Aunque ella, durante algún tiempo, trató de mantener comunicación con el reino, apenas recibió respuesta alguna. Tardó en percatarse de la situación, pero por más que se empeñara en creer en la incondicionalidad de aquellas muestras de entrega y dedicación que encontró durante su estancia, al final no tuvo más remedio que aceptar la realidad: Aquel hermoso lugar sólo tenía razón de ser si sus integrantes permanecían fieles a los intereses de su rey. Solamente permaneciendo a la vera del monarca uno sería tenido en cuenta y en consideración. Cualquiera que osara ser fiel a sí mismo encontraría como única respuesta la indiferencia de todo (o casi todo) el lugar.
    Entiendo que habrá personas que puedan pensar: “¿Y qué esperabas?… al fin y al cabo es un rey”. Si, efectivamente… la paradoja es que es un rey que se jacta de no serlo.

    «… ¿y ya está?… ¿fin?»

    «Chsss, chssss… ¿y qué pasó con la joven dama?…

    Dolida por la ausencia, siguió en busca de sí misma. Afortunadamente, la vida la colmó de amor y confianza y siempre guardó un cálido recuerdo para aquellas gentes (incluida su majestad) y en especial para aquel amor que pudo ser y nunca fué.

    Ahora sí… FIN

  2. Iris.224

    31 enero, 2012

    Bonito cuento…
    El Amor integral es un yoga integral(yugo,jugit)es decir, juntar o unir. Y no tan sólo en este plano de fabulandia, sino también en otros planos y dimensiones.
    No puede haber Amor integral, si el uno esta en una frecuencia distinta al otro…es como vivir en dos mundos paralelos.

  3. Erasmo

    1 febrero, 2012

    En cierto modo el equilibrio está en la armonia

  4. Leonor

    4 febrero, 2012

    Gracias Jose Maria por el regalo de esta frase:
    «En realidad son las cabezas las vulnerables, y por ello se blindan como defensa a su sensibilidad aguda»
    resuena en mi como la vibración de un cuenco.

    Me resulta interesante el paso de guerra de sexos – algo que separa- al juego de opuestos – para integrar-; ¡Juego!

  5. Iris.224

    8 febrero, 2012

    No puede haber «Armonia» si no hay mente Neutral…

  6. Amalia

    20 febrero, 2012

    Hermoso relato, Amor Integral. Siento una gran similitud personal como el mismo.
    En realidad, en el viaje profundo hacia uno mismo, existen aspectos que explorar y definir; es tu propia esencia individual la que debe ser espoleada y encomendada a la transformación.No se puede trazar un camino hacia el AMOR, si no hay un receso de reflexión, ni una invitación al reparo y al recato con uno mismo. El distanciamiento es el camino y la soledad el campo de cultivo.
    Pareciese que nuestra única preocupación se centrara en la intervención unilateral en el otro como el remedio milagroso al cambio. No hay tales» remedios»…, es más, son contraproducentes. Entonces, ante nuestra pequeña batalla personal de «ganar» , se establecen contiendas inútiles que conllevan un alto precio de sufrimiento e insatisfacción. Pero esas fuerzas antagónicos de pasión y razón , ese juego de rivalidades y luchas, forman parte del largo proceso para lograr sincronizar esas resistencias, creando así la sintonía real que nos debe unir a hombres y mujeres. Cuando se comprende que uno es el origen de la disconformidad del otro, se descubre ante sí la posibilidad de la aceptación mutua. La aceptación es la reconciliación de dos corazones que siempre se desearon, pero nunca que se entendieron. Seamos entonces las semilla de un hermoso naranjo, el aroma de la flor de azahar que anuncia la primavera y las naranjas enteras dispuestas para ser degustadas…

  7. Amalia

    27 febrero, 2012

    SOBRE EL AMOR COMPARTIDO:
    «En un universo de ambigüedades ésta certeza viene una sola vez, y nunca más, no importa cuantas vidas le toque a uno vivir. Ahora sé que estuve yendo hacia ti, y tú hacia mí desde largo tiempo. Aunque ninguno de los dos percibía al otro antes de que nos conociéramos, había una especie de inconsciente certeza que contaba alegremente bajo nuestra ignorancia, asegurando, que nos reuniríamos»

    «-No quiero necesitarte.
    -¿por qué?
    -¿por qué? porque no puedo tenerte».

    «El amor no obedece a nuestras esperanzas, su misterio es puro y absoluto».

    «La mayoría de las personas temen al cambio, pero si lo ves como algo con lo que siempre puedes contar puede ser un consuelo, no hay muchas cosas con las que realmente puedas contar.»

    «Cuando la muerte acecha y el miedo a lo terreno deja paso a la incertidumbre de lo que hay después, lo que realmente importa es que aquellas personas a las que quise y quiero, lleguen a conocerme realmente»
    Fragmentos de LOS PUENTES DE MADISON.

    «La nostalgia de amores decentes y ricos es un perfume que nos impregna toda la vida…»

JOSÉ MARÍA DORIA

Presidente-Fundador de la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal y la Fundación para la Educación y el Desarrollo Transpersonal.

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