Claves de amor y relaciones. Maltrato, agresión, conflicto.
Por el 20 mayo, 2013

¿Cómo  te enfrentas a la violencia de tu pareja desde la conciencia transpersonal? ¿Podemos aceptar el reproche y la mentira o incluso un cachetazo, ya que al parecer todo son “pruebas”?

Primero convendrá clarificar de qué ataque se trata, ya que al parecer la pregunta mete en el mismo saco al insulto y al “cachetazo”, dos cosas muy distintas. Y también conviene discernir que si desde el insulto se pasa a la bofetada, puede decirse que se ha cruzado la raya, y que dicha trasgresión no tiene vuelta atrás ni excusa alguna. Y lo que sin dudar hacemos entonces es denunciar tal conducta en la comisaría más próxima y buscar soluciones reeducadoras.

El propio Freud llegó a decir que si bien en los tiempos pretéritos de una humanidad primitiva, expresábamos nuestra ira arrojando a nuestro adversario una lanza, ahora hemos crecido y todo lo más que “arrojamos” es un insulto en todo caso lleno de rabia. Habrá entonces que tener en cuenta que entre la primitiva lanza y la actual denuncia, hay miles de años de educación y consciencia. Es por ello que conviene discernir con claridad cuándo nos encontramos con un “llegar a las manos”, y cuándo por el contrario se trata tan sólo de mal carácter, poco autocontrol y convivencia neurótica.

Tal vez el aprendizaje que traen implícitas las conductas iracundas, estará entre otras cosas, en ser capaces de sacar la rabia y expresar el enfado, sin hostilidad ni violencia. Y si la situación de conflicto se torna creciente, no dudar en tomar todas aquellas medidas que nuestra dignidad y sensatez merezcan.

 ¿Cómo se responde a estos conflictos desde lo transpersonal?

Lo primero que convendrá es no hacer de lo transpersonal un molde ideal de conducta con recomendaciones y doctrinas añadidas. Lo transpersonal no se basa en un modélico decálogo de virtud que obedecen ciegamente quienes “anhelan iluminarse”, sino una dimensión de la consciencia que integra y trasciende el “nivel persona”. Los moldes idealizados o las conductas uniformadas en pos de una supuesta perfección, tienden a conformar sectarismo o síndrome de “ego espiritual” y mente fanática. Lo transpersonal es vivencia más allá de códigos o doctrinas. Una vivencia íntima, tan imprevisible como espontánea, que brota de la más pura vacuidad de quien contempla.

Cualquier tipo de daño se hace desde el nivel persona del agresor al nivel persona del agredido, ya que el ser transpersonal que todos somos en esencia, no puede ser sujeto ni objeto de agresión alguna. Así que de momento, cuando en la vida de pareja seamos víctimas de una agresión, olvidemos los cielos nebulosos y resolvamos tal situación con los pies en la tierra, es decir, con sensatez y cordura. A partir de ahí, descubramos las pautas que nos implican en tal enredo e investiguemos en nuestro interior lo relacionado con esta vivencia.

¿En qué medida somos co-responsables de lo que sucede en nuestra vida? ¿Qué tenemos que ver con el hecho de ser objetos de una conducta violenta? Tal vez, ante una situación de hostilidad familiar, podríamos hacer una indagación sistémica, y comprender las exageraciones que presenta el cuadro de origen en nuestra propia familia. Lo más seguro es que tras constelar tal situación, encajáramos las piezas sobre conductas que aparentemente son fortuitas o ajenas.

En realidad, mientras que el “nivel persona”, es decir, el yo temporal, denuncia a quien le agrede, al tiempo que aprende de todo obstáculo, por el contrario, el ser esencial más allá de la dualidad y la separación, ES ecuanimidad y consciencia .

Dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Evangelio.

Entonces, ¿qué papel tenemos ante un conflicto como personas?

Lo que sí podemos hacer ante un conflicto es mantenernos en nuestra “zona de control” y observar si estamos lo suficientemente educados como para ser capaces de “responder” en vez de “reaccionar”. Porque bien sabemos que “entrar al trapo” del insulto y el reproche, no deja de ser una conducta estéril que no resuelve nada. Es decir, una conducta que tiende a resultar exagerada y que en muchos casos habríamos deseado no vivirla. Por el contrario, “responder” es accionar voluntariamente sin automatismo, desde la libertad que se deriva de la plena consciencia.

En la vida de pareja, el problema aparece cuando nos sentimos heridos e injustamente tratados porque sentimos que nuestra pareja pierde los papeles y se le “calienta la boca”. En momentos así es cuando hace falta echar mano de toda nuestra atención y lograr “sostener” el desbordamiento emocional que el otro padece, mientras pasa el temporal y las aguas turbias se vuelven claras.

Una vez en la calma y recuperado el equilibrio, es el momento de indagar en el episodio, y si es posible comprender los motivos del desbordamiento, al tiempo que se toman medidas futuras.

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0 Comentarios
  1. Leonor

    25 mayo, 2013

    Estamos de acuerdo, en que «cualquier tipo de daño se hace desde el nivel persona», más creo que es, en este nivel, en el que nos movemos más habitualmente (sino no estaríamos hablando de conflictos, ni dificultades); también creo que son los conflictos y desacuerdos lo que hace que evolucionemos y aprendamos, que crezcamos.
    Me parece genial la palabra «sostener»; cuanta sabiduría y amor, en una sola palabra; permitir la liberación de la tormenta y esperar a que llegue la calma para hacer las indagaciones oportunas y poder comprender lo que hay detrás de ese desbordamiento

JOSÉ MARÍA DORIA

Presidente-Fundador de la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal y la Fundación para la Educación y el Desarrollo Transpersonal.

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